Fuente: Cinco Días
Un hecho domina la economía estadounidense: necesita más energía. Tras un largo periodo en el que la demanda de electrones se estancó, ahora está aumentando de nuevo. Más allá de los gigantescos centros de datos esenciales para la IA, el auge de la tecnología de las baterías, los robots de fábrica y demás significa que todo, desde el transporte hasta la producción industrial, estará cada vez más electrificado. Este auge ha sido alimentado, en gran parte, por energías renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, la recientemente aprobada “ley grande y bonita” del presidente Donald Trump puede echar por tierra la construcción de una enorme cantidad de energía verde.
