Fuente: El Economista
La Comisión Europea prepara una batería de medidas energéticas para el 10 de marzo. El Ejecutivo comunitario presentará tres propuestas para impulsar la inversión en tecnologías limpias: la Estrategia de inversión en energía limpia, el Paquete de energía para los ciudadanos y la Estrategia para el desarrollo y despliegue de los pequeños reactores nucleares modulares (SMR).
La presentación de esta batería de medidas correrá a cargo de los vicepresidentes Teresa Ribera y Stéphane Séjourné justo unos días después del encuentro que se celebrará el 6 de marzo para analizar propuestas para reducir los precios de la energía, como ya indicó este diario. Ese mismo día, la Comisión espera la visita del Director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, justo después de las quejas planteadas por EEUU ante la deriva “prorenovable” de esta institución.
Según los borradores a los que ha podido acceder elEconomista.es, Ribera presentará un plan para situar a los mini reactores nucleares como una palanca para reforzar la autonomía energética, acelerar la descarbonización y apuntalar la competitividad industrial de la UE, con especial foco en actividades de difícil electrificación, como la industria química, el acero o el refino.
Ribera, exministra para la Transición Ecológica, lideró desde el Partido Socialista su campaña a favor del cierre progresivo del parque nuclear español. Ese contraste añade ahora una dimensión política y simbólica al anuncio, ya que en Europa se están volviendo a impulsar proyectos nucleares en varios países, incluido Alemania.
El documento plantea que los SMR pueden convertirse en un proyecto industrial europeo compartido, capaz de reactivar la cadena de suministro nuclear, crear empleo cualificado y desarrollar capacidades tecnológicas con potencial exportador. La Comisión advierte de que un enfoque fragmentado, con proyectos dispersos y estándares incompatibles, elevaría los costes, alargaría los procesos de licencia y dificultaría la confianza de los inversores y la ciudadanía. Por ello, llama a coordinar esfuerzos entre Estados miembros, industria y reguladores para acelerar decisiones y reducir riesgos.
La Estrategia propone concentrar el apoyo en un número limitado de diseños considerados más prometedores, tanto SMR de agua ligera como reactores avanzados (AMR) de Generación IV, y promover un enfoque de “flota” que permita fabricar en serie y recortar plazos y costes de construcción. También contempla el despliegue de instrumentos financieros específicos para reducir el riesgo de los primeros proyectos, facilitar la participación de capital privado y vincular los SMR a grandes polos industriales, centros de datos, producción de hidrógeno y redes de calefacción urbana.
Además, el texto dedica una atención destacada a la cooperación regulatoria entre las autoridades nacionales de seguridad nuclear, con el objetivo de armonizar procedimientos, acortar tiempos de tramitación y preservar estándares exigentes en materia de seguridad, salvaguardias y gestión de residuos.
La Comisión considera “realista” la puesta en marcha de los primeros SMR europeos a comienzos de la década de 2030, siempre que exista una coordinación sólida en los planos político, regulatorio, industrial y financiero y calcula que el rango de capacidad puede estar entre los 17 GWe hasya los 53 GWe en el año 2050.
Asimismo, dentro de la Estrategia de inversión en energía limpia, Bruselas cifra en 240.000 millones la inversión que será necesaria hasta el año 2050 para extender la vida de centrales nucleares o para la construcción de nuevas plantas.
El documento enmarca la nuclear como un pilar relevante para algunos países de la UE en sus estrategias de descarbonización, competitividad industrial y seguridad de suministro. En ese contexto, la Comisión estima que más del 90% de la electricidad europea en 2040 procederá de fuentes descarbonizadas, principalmente renovables, con la nuclear como complemento. También prevé que la potencia nuclear instalada en la UE aumente desde 98 GWe en 2025 hasta alrededor de 109 GWe en 2050, insistiendo en que serán necesarias todas las soluciones de energía cero y baja en carbono para descarbonizar el sistema energético europeo.
El texto subraya la importancia de mantener el liderazgo industrial europeo y plantea orientar las acciones nacionales hacia áreas prioritarias. Entre ellas, sitúa en primer plano la seguridad nuclear, la protección física, así como la gestión de los residuos radiactivos. La Comisión advierte de que es necesario acelerar el desarrollo de infraestructuras para el almacenamiento definitivo de residuos y combustible gastado, además de garantizar un desmantelamiento eficaz y con control de costes.
La intervención de Ribera será seguida con atención tanto en España como en el resto de la UE, en un momento en el que el debate energético parece desplazarse desde el calendario de cierre hacia la posible incorporación de una nueva generación de reactores modulares, concebidos como complemento —y no sustituto— de las renovables en la transición energética.
Por otro lado, la Comisión prepara un Paquete de energía para los ciudadanos. El diseño tiene tres ideas fuerza. Primero, que nadie se quede atrás: acelerar acciones contra la pobreza energética y acompañar la transición de las regiones más afectadas (incluidas zonas carboníferas en reconversión). Segundo, activar al consumidor: bajar barreras para que más ciudadanos puedan ahorrar, producir, consumir e intercambiar energía renovable individualmente o de forma colectiva. Tercero, reforzar la confianza y la protección en el mercado: simplificar reglas y mejorar la información.
