Fuente: Expansión
Las incorporaciones globales de capacidad renovable alcanzaron unos 582 gigavatios (GW) en 2024. Esto eleva la capacidad total instalada de energía renovable a 4.443 GW a nivel global.
La inversión también fue récord, con 2,4 billones de dólares invertidos en la transición energética en 2024, un aumento del 20% respecto a los niveles medios anuales de 2022/23, según el análisis de IRENA Renewables Recap 2025: “The Good, the Bad and the Ugly“. Aproximadamente un tercio de esta inversión se destinó a tecnologías de energías renovables, alcanzando los 807.000 millones de dólares.
Año de récords
Las incorporaciones globales de capacidad renovable alcanzaron unos, sin precedentes, 582 GW en 2024. Esto eleva la capacidad total instalada de energía renovable a 4.443 GW a nivel global.
La inversión también fue récord, con 2,4 billones de dólares invertidos en la transición energética en 2024, un aumento del 20% respecto a los niveles medios anuales de 2022/23. Aproximadamente un tercio de esta inversión se destinó a tecnologías de energías renovables, alcanzando los 807.000 millones de dólares.
El avance no basta
Las incorporaciones y la inversión actuales no son suficientes para mantenerse en el buen camino y triplicar las renovables hasta 11,2 TW para 2030, según lo acordado por la comunidad internacional. Alcanzar ese objetivo exige la asombrosa capacidad añadida de 1.122 GW cada año a partir de 2025, lo que requiere que el crecimiento anual se acelere hasta el 16,6% durante la década.
Al mismo tiempo, el argumento económico a favor de las renovables es más sólido que nunca. El 91% de los nuevos proyectos de energía renovable puestos en marcha fueron más rentables que cualquier nueva alternativa a combustibles fósiles.
La brecha
Las principales economías pueden liderar el camino, elevando objetivos, movilizando financiación y profundizando la cooperación internacional.
Se prevé que las naciones del G20 representen más del 80% de las renovables globales para 2030, y se espera que las economías desarrolladas del G7 aumenten su cuota hasta alrededor del 20% de la capacidad global en esta década. El acceso a financiación impulsada por el impacto y a actividades de facilitación de proyectos puede escalar y acelerar una transición energética inclusiva y justa para todos.
La digitalización y la IA, a punto de cambiar las reglas
La digitalización y la inteligencia artificial (IA) están a punto de convertirse en revolucionarios para la transición energética, convirtiéndose en herramientas para gestionar energías renovables variables, desde la previsión de la demanda y precios hasta la flexibilidad, la gestión de redes inteligentes y el mantenimiento predictivo de la infraestructura energética.
La digitalización puede suponer menores costes eléctricos para los usuarios finales, aumentar la seguridad energética y mejorar el rendimiento empresarial, ayudando a integrar renovables de bajo coste. A medida que los países modernizan y amplían sus sistemas eléctricos, las soluciones digitales deben desarrollarse en paralelo con la infraestructura física y la planificación energética a largo plazo.
La demanda energética está en aumento
El aumento de la demanda energética de los centros de datos que apoyan la IA presenta tanto desafíos como oportunidades para la planificación y expansión de la red.
Es necesaria una coordinación cuidadosa entre la innovación digital y el desarrollo de infraestructuras energéticas, siendo la energía renovable una fuente de energía principal para satisfacer la creciente demanda de forma fiable y sostenible.
Más personas con acceso a la electricidad
Casi el 92% de la población mundial tiene acceso básico a la electricidad, una mejora desde 2022, que por primera vez en una década disminuyó el número de personas sin acceso básico.
El 92% de los hogares dispone de electricidad para necesidades básicas como la iluminación. Sin embargo, la electricidad fiable y asequible para usos productivos como la industria o la agricultura sigue siendo limitada.
Más de 666 millones de personas siguen sin electricidad
La tasa de crecimiento actual es insuficiente para alcanzar el acceso universal a la energía para 2030.
Con una estimación de 1.500 millones de personas que residen en zonas rurales y aún carecen de acceso a una cocina limpia, el uso de tecnologías fuera de la red, como la energía solar fotovoltaica y las plantas domésticas de biogás que facilitan la cocción eléctrica, puede ofrecer soluciones que reduzcan los impactos en la salud causados por la contaminación del aire.
Diferencias regionales
Persisten disparidades regionales, tanto en el despliegue geográfico de las renovables como en la distribución desigual de la inversión. El 85% de la población mundial sin acceso a la electricidad reside en el África subsahariana, mientras que cuatro de cada cinco familias carecen de cocina limpia.
Los países y regiones que atraen una inversión sustancial en renovables y avanzan en el despliegue obtienen una mayor seguridad energética, mayor actividad industrial, resiliencia y nuevos empleos, impulsando un desarrollo socioeconómico más amplio. Cerrar la brecha y reducir la brecha de inversión entre países y regiones es fundamental para desbloquear capital y tecnología donde más se necesitan.
