Fuente: El Periódico de la Energía
“Estas últimas semanas hemos venido observando episodios de variaciones bruscas de tensión, siempre dentro de los límites y los márgenes establecidos. Y tengo que decir que esto no significa que se encuentra en riesgo la seguridad del suministro, como a veces se ha interpretado”, ha explicado Corredor.
En este sentido, ha recordado que es “responsabilidad” del operador del sistema adoptar las medidas “necesarias” y proponer los cambios normativos “precisos” para evitar que estas variaciones bruscas puedan suponer una debilidad del sistema.
Y ha añadido que todos los días hay incidencias en el sistema eléctrico y que para que esto no suponga un perjuicio el sistema opera en modo N-1, para que en el caso de que un elemento falle, el sistema se mantenga operando. Incluso, ha dicho, en algunos momentos, opera como N-2.
Cuando “nos encontramos” con un N-12, como el día del apagón del 28 de abril, Corredor ha resaltado que “no hay sistema eléctrico que pueda soportarlo”.
Asimismo, ha señalado que estas variaciones “rápidas de tensión” no benefician evidentemente a la seguridad de suministro.
Según Corredor, “se observan, sobre todo, en periodos de baja demanda, alto recurso solar y respuesta; y esto es lo más importante de todo, respuesta no adecuada de la generación que tiene un control de tensión, que no es la fotovoltaica, es la térmica y la hidráulica superior a 30 megavatios incorporada en el transporte”.
