Fuente: El Mundo
Primer pulso económico por el peor apagón en la historia de España. Las eléctricas y gasistas que inyectaron energía al sistema para levantarlo y mantenerlo en las 48 horas siguientes al blackout tendrán que esperar, al menos, hasta julio para cobrar por ese servicio. Red Eléctrica se ha dado de margen otro par de meses para zanjar cuentas. Era eso o desatar una ola de conflictos. Varias de las compañías afectadas advierten en conversación con EL MUNDO que si el operador estatal aplica el precio de compensación que fija el marco vigente para este tipo de situaciones, abriría un roto multimillonario en sus cuentas. Solo en el caso del gas, el agujero podría rondar los 40 millones.
Los días 28 y 29 de abril, el operador ordenó a generadores como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Shell o EDP activar sus centrales hidráulicas y sus ciclos combinados -instalaciones que queman gas para producir electricidad-. Tuvieron que hacerlo a pleno rendimiento, pues son las dos tecnologías más rápidas, capaces de pasar en cuestión de minutos de cero a cien tras una caída como la que sufrió el sistema ibérico. A medida que sus máquinas fueron despertando, la luz fue volviendo a hogares, empresas, trenes, hospitales o semáforos.
«Pusimos los ciclos a funcionar en tiempo récord, muy por encima de lo recomendable», recuerdan desde una de estas empresas. «No pensábamos ganar dinero con ello, pero tampoco perder millones», transmiten desde otra. La clave está en el Procedimiento de Operación 3.9. que es el marco que debe aplicar Red Eléctrica ante situaciones excepcionales en las que la habitual dinámica de subastas del mercado eléctrico queda suspendida.
Así ocurrió en las 48 horas siguientes al apagón. Red Eléctrica necesitaba energías gestionables y firmes, como el gas o la hidráulica, para restaurar el suministro con un margen de seguridad reforzada, de modo que mantuvo completamente intervenido el sistema. Todas las centrales producían o paraban según sus instrucciones. De no ser así, las tecnologías más baratas, pero menos estables, como la fotovoltaica o la eólica, hubieran desplazado a las dos anteriores, complicando el proceso de recuperación.
Antes del apagón, el sistema venía contando con entre uno y dos gigavatios de ciclos combinados. Desde el suceso, su respaldo oscila entre cinco y siete gigavatios. En concreto, los días 28 y 29 de abril, la generación eléctrica a base de gas natural alcanzó los 289.000 megavatios hora (MWh). El problema es que España nunca había vivido un apagón general, y el citado procedimiento se aprobó en 2020, antes de la gran explosión renovable que ha hundido los precios del mercado eléctrico hasta mínimos nunca vistos, a veces, incluso a valores negativos.
«El apartado 5 del procedimiento fija que el precio de compensación por la energía entregada en este escenario sea igual a los precios del mercado diario de ese día multiplicados por 1,15, es decir, un 15% más del precio de mercado de esa jornada», explican desde el sector, donde advierten que con una altísima penetración renovable, los precios medios de esos días fueron inferiores a los 20 €/MWh.
Según los datos que maneja el sector, arrancar un ciclo combinado con niveles de rendimiento medios costó alrededor de 131 €/MWh. «Ni siquiera con el multiplicador daría para cubrir costes», lamentan. En la hidroeléctrica la brecha es menor, pero también la acusan. Las compañías avisan, además, de que el procedimiento se complica en las horas en las que el mercado marcaba precios cero o negativos, un escenario que no está bien contemplado en el marco legal. «Es un galimatías», exponen, pues multiplicar por cero o por un valor negativo ese 1,5 anularía la compensación.
«Ante precios negativos, lo que contempla el procedimiento es una ecuación que tiene en cuenta una media de los mismos días meses anteriores, pero ¿qué pasa si entonces también había precios mínimos o cero?», dudan desde una multinacional energética.
Red Eléctrica tampoco lo tiene claro. Por ello, ha decidido excluir los días 28 y 29 de abril de su próxima liquidación y esperar, al menos, hasta el mes de julio para ajustar cuentas. Así se les ha comunicado a los agentes del mercado esta semana, según corroboran distintas fuentes del sector a este diario.
La pelota está en el tejado de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el supervisor nacional del sector eléctrico. «Estamos a lo que diga la CNMC», indican fuentes oficiales de Red Eléctrica que enfatizan que «la fijación de precios le corresponde al supervisor». Aluden así a la letra pequeña del citado procedimiento de operación: «El operador del sistema podrá liquidar a precios distintos de los calculados en aplicación del apartado 5 cuando así se lo requiera la CNMC».
Por ello, es al supervisor al que las compañías se están dirigiendo con más intensidad. Fuentes próximas a la CNMC conocedoras de la situación califican esta situación sin precedentes de «reto». Si bien, la tardanza de las liquidaciones está impacientando a algunos de los accionistas de las energéticas, fuentes cercanas a la negociación ven con optimismo el retraso del operador en publicar la liquidación . «Significa que se lo están pensando, que hay margen de negociación».
«Si no cubrimos costes, habrá que pelear», anticipan. El primer paso sería elevar un conflicto económico ante la CNMC. El siguiente, recurrir en los tribunales. Si bien, las empresas prefieren evitar un litigio que podría alargarse durante años para compensar «un coste que ya hemos asumido de antemano».
CERCO POLÍTICO
La energía vuelve a copar el debate político. En la última sesión de control al Gobierno, la falta de respuestas sobre el apagón y las dudas sobre la independencia de la investigación que lidera el Ministerio de Transición Ecológica fue la artillería que esgrimieron tanto los socios de Pedro Sánchez como la oposición contra Sara Aagesen. La ministra del ramo fue a rendir cuentas por iniciativa propia, y saldó su intervención con pocas novedades y ningún responsable al que desviar parte de una indignación que ya comparte todo el arco parlamentario.
La próxima semana continuará el marcaje, principalmente desde el Partido Popular, que ha planteado en la Cámara una batería de preguntas sobre el incidente dirigidas a la vicepresidenta tercera. A pesar de la lentitud a la que avanza su investigación, Aagesen no se esconde y volverá a comparecer en el Congreso por propia iniciativa. Además, la Cámara debatirá dos mociones en materia energética.
