Fuente: El Economista
Marruecos acelera sus planes para reforzar su conexión eléctrica con Europa justo cuando las relaciones con España atraviesan uno de sus momentos más delicados por la crisis de Ceuta. Portugal y el Gobierno marroquí han acordado recuperar el proyecto de una interconexión directa entre ambos países y solicitar financiación a la Comisión Europea para sacar adelante una infraestructura cuyo coste se calculó en 2018 en unos 800 millones de euros, aunque esa estimación ya se considera desfasada.
El movimiento tiene una importante lectura energética para España. Marruecos está conectado actualmente al sistema eléctrico europeo a través de la Península y, en particular, mediante los dos cables de 400 kV existentes con España. Madrid y Rabat pactaron además en febrero de 2019 desarrollar una tercera interconexión de otros 700 MW, con una inversión prevista entonces de unos 150 millones de euros y el objetivo de que estuviera operativa antes de 2026. Ese calendario no se ha cumplido.
El proyecto portugués supondría, por tanto, abrir una segunda puerta directa entre Marruecos y el mercado eléctrico europeo. Lisboa y Rabat han acordado solicitar a Bruselas apoyo financiero y explorar la consideración de la infraestructura como proyecto europeo, además de buscar capital privado para evitar que todo su coste recaiga sobre consumidores y contribuyentes. Los dos gobiernos prevén mantener nuevas reuniones en Bruselas y abordar el proyecto de nuevo en una cumbre bilateral prevista para comienzos de 2027.
La iniciativa adquiere además una dimensión geopolítica después de los graves acontecimientos registrados en Ceuta durante el verano. Más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia la ciudad autónoma a finales de julio, en una crisis que ha elevado considerablemente la tensión bilateral. Un informe policial español ha apuntado a una inusual pasividad de las fuerzas de seguridad marroquíes durante algunas horas, aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró este jueves en el Congreso que no existen pruebas concluyentes de que Rabat organizara la entrada masiva. Marruecos rechaza haber promovido los acontecimientos.
La crisis migratoria ha terminado además contaminando la cuestión territorial. En Marruecos han vuelto a aparecer reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y el Gobierno español ha reafirmado públicamente la soberanía española sobre ambas ciudades.
Este deterioro político coincide precisamente con una estrategia marroquí que busca aumentar su integración energética con Europa. Ya en 2019 España y Marruecos justificaron la construcción de su tercer cable por la necesidad de aumentar los intercambios de electricidad, facilitar el desarrollo de las renovables y mejorar la seguridad de suministro. Red Eléctrica estimó entonces que el nuevo enlace podría generar unos 140 millones de euros adicionales para el sistema español mediante peajes y rentas de congestión.
