Fuente: El Economista
Hace cinco años, en agosto de 2021, el mercado europeo del gas natural cambió por completo, en un giro del que el Viejo Continente todavía no se ha recuperado. Los precios históricos, de unos 19 euros el MW/h de media que se habían pagado desde el año 2000 hasta 2021 desaparecieron en aquel momento, y no se han vuelto a recuperar. Desde entonces hasta ahora, en Europa el gas se ha pagado, de media, tres veces más caro que en las dos décadas previas, y esta situación no sólo no tiene visos de revertirse, sino que, incluso, apunta a ir a peor. Ahora, Europa encara el mes de agosto, cinco años después del encarecimiento del gas, con los inventarios más vacíos desde que empezaron los registros en el año 2008, con los almacenes llenos a apenas un 57% de su capacidad.
La guerra en Oriente Medio ha contribuido a las últimas tensiones en el mercado del gas. La referencia europea comenzó el año en el entorno de los 25 euros por MW/h, y parecía dejar atrás los años de crisis y precios muy por encima de la media, derivados del impulso económico post-pandemia, de los cuellos de botella, y de una oferta que no ha sido capaz de seguir la recuperación del consumo, pero el conflicto en Irán ha vuelto a disparar los precios por el cierre del estrecho de Ormuz, hasta situar el precio del recurso energético por encima de los 59 euros por MW/h este martes.
Ahora, en plena temporada de reponer los inventarios de cara al invierno, los niveles en los que se encuentran los almacenes europeos reflejan la tensión que existe en el mercado. Son los más bajos, al menos desde 2008, cuando empezaron los registros históricos, que se han visto en esta época del año, en el 57,1% al inicio de agosto.
Con los precios un 80% por encima de lo que se pagaba antes de la guerra en Irán, ahora se plantea la posibilidad de que los gobiernos europeos, especialmente el alemán, según explica la agencia Bloomberg, decidan intervenir para fomentar que se acelere el proceso de reponer los almacenes, que se ha visto frenado por los altos precios en los que cotiza ahora la materia prima.
Las inyecciones de gas en los almacenes no se están recuperando hasta la fecha, ya que, en julio fueron un 21% más lentas que el mismo mes del año anterior, a la menor velocidad que se ha visto desde 2020, un año marcado por la pandemia de Covid. “Los fundamentales de fondo siguen siendo preocupantes desde la perspectiva europea”, explica Arne Lohmann Rasmussen, analista jefe de Global Risk Management.
“La gran pregunta ahora es si se va a producir algún tipo de intervención en el mercado”, explica Anne-Sophie Corbeau, investigadora del Centro de Políticas Energéticas Globales de la Universidad de Columbia. “Los niveles de los almacenes son muy bajos en países como Bélgica y Holanda, así como en Letonia, Bulgaria, Alemania y Eslovaquia”, advierte Corbeau.
El gas natural licuado de EEUU mira a Asia
La guerra se ha llevado por delante un quinto de la oferta mundial de gas, y Europa lo está sufriendo en los precios que paga por el recurso energético. La gran alternativa, el gas natural licuado que exporta principalmente Estados Unidos, se ha convertido en un recurso preciado por el que compiten países de todo el planeta, y Asia está siendo centro de gravedad en los últimos meses, al pagar una prima por el gas frente a lo que ofrece Europa, algo que se está notando, por ejemplo, en la cantidad de buques que están llegando a España.
Según los cálculos de Bloomberg NEF, “los cargueros de gas natural licuado que están planificados para partir en agosto encontrarán un mercado más rentable en Asia que en Europa, según las referencias de precios del 31 de julio”, explica la agencia. “Aunque Europa sigue pagando primas por el gas licuado que se enviará a partir de septiembre, estos precios se están ajustando, y la ventana de Europa para esos meses se puede revertir, si Qatar sigue siendo incapaz de impulsar su exportación de gas natural licuado a finales de agosto”, advierten los analistas de la agencia.
Una reapertura del estrecho de Ormuz en los próximos meses, escenario optimista teniendo en cuenta el desarrollo del conflicto en los últimos meses, de idas y venidas y con difícil solución aparente, no solucionaría el problema para Europa, según la agencia. “Si Ormuz reabre a mediados de septiembre, proyectamos que el almacenamiento de Europa alcanzaría el 65% para el 1 de noviembre”, indican, un escenario aún peor que el que se vivió en 2021, en el peor año que se recordaba hasta la fecha para los inventarios de gas en Europa. Entonces, en noviembre se acercaban al 80%.
Aunque las previsiones de los analistas apuntan a que el gas europeo moderará los precios en los próximos trimestres, y volverá al entorno de los 32 euros por MW/h a finales del año 2027, las tensiones en el mercado auguran unos años convulsos por delante. La posibilidad de que la disrupción en Ormuz se prolongue a medio y largo plazo tendría un impacto negativo en la cantidad de gas disponible y amenaza con que los precios no reviertan las subidas de los últimos años y vuelvan a lo que fue la normalidad antes de 2021.
