Fuente: El Periódico de la Energía
Como diría Jesulín de Ubrique, en dos palabras, “Im-presionante”. El porcentaje de energía renovable no integrable por restricciones técnicas del sistema eléctrico muestra que la operación del sistema desde el apagón es bien distinto a lo que se estaba haciendo anteriormente.
Es cierto que cada vez hay más energías renovables en el sistema, pero también ha habido una mayor demanda estos meses. Los curtailments se iniciaron en abril, pero los técnicos no económicos están ya haciendo estragos en los desarrolladores. Esto deja bien claro que la red está muy saturada, sobre todo en algunos puntos donde se encuentran la mayor parte de la generación renovable.
Así, y según los datos de Red Eléctrica, las restricciones técnicas han dejado sin integrar el 6,75% de la producción renovable en el sistema peninsular en el mes de agosto. Es cierto que no es el 10% alcanzado en el mes de julio, pero es un dato abrumador comparado con años anteriores o meses antes.
Lo máximo que se había alcanzado era un 3% de generación no integrable por restricciones técnicas pero en junio ya se superó este dato y en julio y agosto se ha disparado sin tampoco haber cambiado mucho el mix y la demanda.
¿Es esto sostenible?
La situación de las plantas de renovables, sobre todo las solares fotovoltaicas, comienza a ser insostenible. A las muchas horas con precios cero o negativos en el mercado mayorista de electricidad, si se le suman estos datos de restricciones técnicas, a muchas plantas de renovables no le saldrán las cuentas.
Las renovables son rentables si funcionan, si están apagadas no ingresan y sin ingresos no se puede recuperar las inversiones. Y este problema es mayor porque el hecho de estar apagada por cuestiones técnicas de la red eléctrica no es algo que se resuelva pronto. Significa que el nudo donde estás conectada está saturado.
Ya hemos contado en alguna ocasión cuáles son los nudos donde más se están llevando estas restricciones y en algunos casos son muy llamativos los datos, sobre todo en Extremadura y Ciudad Real donde la fotovoltaica pierde más del 40% de lo que produce, auténticas barbaridades.
