Fuente: El Periódico de la Energía
Las importaciones de gas ruso en la Unión Europea aumentaron un 18% en 2024, impulsadas por los incrementos de Italia, Chequia y Francia, pese a que la Comisión Europea aspira a acabar completamente con las compras de ese hidrocarburo a Moscú como tarde en 2027.
El análisis difundido hoy por el centro de pensamiento Ember, con sede en Londres, arroja también que la UE planea un aumento del 54 % de su capacidad de importación de gas natural licuado (GNL) aunque las proyecciones apuntan a que la demanda de gas se mantendrá estable hasta 2030.
“En lugar de invertir en verdaderas alternativas como las energías renovables y la eficiencia energética para cortar las importaciones rusas, los Estados miembros están desperdiciando dinero en infraestructuras de GNL costosas que ni siquiera se utilizarán”, lamentó Czyzak.
Gas más caro
El análisis de Ember arroja también que los precios del gas aumentaron un 59% en la UE en 2024, tras “años de volatilidad de precios desde la invasión rusa de Ucrania”, lo que supone que el precio de referencia del gas europeo se sitúa aproximadamente en “el doble de los niveles previos a la crisis”.
Pero el papel de Rusia como suministrador de gas no es la única incertidumbre que acecha a la UE pues “las crecientes tensiones geopolíticas incrementan el riesgo de depender del suministro de EEUU, incluso cuando este país está aumentando su capacidad de exportación de GNL”, avisa el grupo de expertos.
“Es fundamental que la UE mantenga un liderazgo estratégico consistente, en lugar de proponer medidas a corto plazo que van en contra de sus propios objetivos a largo plazo. Ideas como subsidiar el gas importado volátil o reabrir el gasoducto Nord Stream para mejorar la asequibilidad energética son como echar leña al fuego y esperar que se apague”, añadió Ember.
