Fuente: El Economista
La Comisión Europea se prepara para prohibir la compra de gas ruso a los operadores europeos desde el próximo 1 de enero de 2027, tal y como confirmaron a elEconomista.es fuentes de alto nivel del Ejecutivo comunitario. De este modo, compañías como Naturgy o TotalEnergies, que cuenten con contratos de suministro con compañías rusas de largo plazo, no podrán seguir suministrándose tras las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania.
Según indicó Naturgy, la compañía cuenta con un total de 10.945 millones de euros de compromisos de adquisición de gas “de origen ruso” que se verán afectados por la prohibición de importaciones aprobada por la Comisión Europea.
La regulación comunitaria, aprobada el 26 de enero de 2026, prohíbe las importaciones de gas ruso desde el 18 de marzo de 2026, pero permitía excepciones temporales para contratos firmados antes del 17 de junio de 2025. Los contratos de corto plazo de GNL pudieron seguir hasta el pasado 25 de abril y los de gas por tubo hasta el 17 de junio.
En el caso de los contratos de largo plazo, el GNL ruso podrá entrar hasta el 31 de diciembre de 2026 y el gas por gasoducto hasta el 30 de septiembre de 2027, con una posible extensión excepcional hasta el 1 de noviembre de 2027.
La extensión de las sanciones a Rusia por un año llevará a que las compañías europeas tengan que declarar la fuerza mayor en sus contratos ya que no podrán optar por vías alternativas como reexportar el gas a otros países. De este modo, las empresas podrán abandonar sus obligaciones de compra, un extremo que la propia Comisión asume que puede llegar a generar arbitrajes internacionales.
No obstante, el sector insiste en la necesidad de garantizar el suministro energético tras la guerra en Irán y está planteando una revisión de la normativa que Bruselas no quiere, en principio, estudiar.
El regulador ACER cifró ayer la capacidad anual de los contratos autorizados de gas ruso entre 45.000 y 55.000 millones de metros cúbicos. De ellos, entre 20.000 y 32.000 millones corresponden a GNL, con puntos de entrada en España, Francia, Bélgica y Países Bajos. En el caso del gas por gasoducto, los contratos suman entre 16.000 y 26.000 millones de metros cúbicos y afectan a Hungría, Eslovaquia y Grecia.
España aparece como uno de los principales puntos de entrada del GNL ruso autorizado. Según la tabla del informe, los contratos de largo plazo con entrega en España se sitúan en una horquilla de entre 5.000 y 8.000 millones de metros cúbicos anuales. Francia aparece con entre 6.000 y 9.500 millones; Bélgica, con entre 7.500 y 12.000 millones; y Países Bajos u otros puntos intraeuropeos, con entre 1.500 y 3.000 millones.
El gas ruso sigue representando alrededor del 12% de la demanda de gas de la UE hasta finales de mayo de 2026. Además, las importaciones no se han reducido de forma inmediata tras la entrada en vigor de la prohibición. Entre enero y mayo de 2026, las importaciones rusas por gasoducto aumentaron un 7% interanual y las de GNL ruso crecieron un 11%. Desde el 18 de marzo hasta finales de mayo, los flujos por tubo subieron un 5% y los de GNL un 17% respecto al mismo periodo del año anterior.
ACER interpreta este aumento como un posible efecto de anticipación de entregas antes de que entren en vigor restricciones más severas, aunque estas llegadas no se han visto especialmente reflejadas en los niveles de almacenamiento. El regulador apunta al contexto geopolítico y a la necesidad de maximizar suministros alternativos tras el cierre del estrecho de Ormuz. Otro factor señalado es la prohibición de transbordos de GNL ruso en puertos europeos, que pudo hacer que parte del gas antes reenviado a terceros mercados permaneciera dentro de la UE.
El regulador europeo insiste en que el gas ruso importado no se consume necesariamente en el país por el que entra. En el mercado gasista europeo, una vez regasificado o introducido en la red, el gas se mezcla con otras fuentes y puede ser vendido, almacenado o transportado a otros Estados miembros. Por ello, ACER advierte de que no se puede atribuir físicamente el consumo final a un origen concreto una vez que el gas entra en el sistema.
En cuanto a los datos aduaneros, entre enero y abril de 2026 España registró 23,2 TWh de GNL ruso liberado para libre circulación, frente a 17,6 TWh en el mismo periodo de 2025. Bélgica pasó de 16,4 a 18,6 TWh; Países Bajos, de 7,1 a 7,7 TWh; y Portugal se mantuvo en 1,1 TWh. Francia, en cambio, redujo sus volúmenes de 38,5 a 18,5 TWh. En total, los datos aduaneros de GNL ruso bajaron de 80,7 a 69,2 TWh, aunque ACER advierte de que estos registros pueden tener retrasos y no coincidir con los flujos físicos.
Para el gas por gasoducto, los datos aduaneros muestran 45,9 TWh entre enero y abril de 2026, prácticamente en línea con los 46,3 TWh del mismo periodo de 2025. Hungría fue el principal receptor, con 24,7 TWh, seguida de Grecia, con 11 TWh, y Bulgaria, con 8,6 TWh.
El informe también identifica unos 50 TWh de gas ruso en tránsito por la UE hacia terceros países entre enero y abril de 2026.
