Fuente: El Economista
Bajo el lema Clean Industrial Deal: nuevo marco para la industria, la Asociación de Empresas de Gran Consumo Energético (Aege) organizó este miércoles su Foro de Energía, centrado en buscar soluciones para impulsar la descarbonización del sector sin perder competitividad, en línea con los objetivos europeos.
El nuevo presidente de la asociación, Carlos Navalpotro, comenzó su discurso de apertura destacando la necesidad de llevar a cabo medidas para facilitar precios eléctricos asequibles a sus industrias. “Queda mucho camino por recorrer, aspectos como la fiscalidad lastran la competitividad de nuestras industria”, afirmó Navalpotro.
“El Clean Industrial Deal ha supuesto un cambio significativo en el debate europeo. Lo que veníamos advirtiendo se está haciendo ahora evidente, la falta de competitividad de la industria en Europa principalmente por el alza en los costes energéticos”, destacó José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor, quien reclamó la adopción de medidas para abaratar la factura eléctrica. “Desde Europa, por ejemplo, se recomienda reducir la fiscalidad que las industrias soportan en sus facturas eléctricas”, ya que “la fiscalidad y los peajes y servicios de ajuste representan aproximadamente la mitad de la factura y el suministro es la otra mitad”.
Precisamente uno de los aspectos centrales de la jornada fueron los sobrecosotes de la factura eléctrica, especialmente agravados motivados por la operación reforzada que el sistema lleva ejecutando desde el pasado 28 de abril, tras el apagón. Así, el coste de estos servicios ha pasado de menos de 5 euros por megavatio-hora (MWh) en 2020 a más de 15 euros/MWh en los primeros meses de 2025, llegando a superar los 25 euros/MWh en mayo.
Para rebajarlo, el foro fue escenario para la presentación de una propuesta elaborada por investigadores del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas (IIT Comillas), partiendo de la premisa de que la asignación vigente de estos costes a los consumidores no sigue criterios de eficiencia económica, genera distorsiones e incertidumbre por la variabilidad de los mismos.
En esta línea, Aege reclamó a los asistentes, entre los que se incluían miembros gubernamentales, considerar el nuevo esquema de asignación propuesto por el IIT para reducir los efectos negativos señalados, en línea con las prácticas de otros países europeos, como Alemania o Reino Unido. Según el estudio, se recomienda aportar una mayor predictibilidad y estabilidad a los cargos resultantes y valorar exenciones y descuentos para consumidores industriales expuestos a competencia internacional y riesgo de fuga de carbono.
Almacenamiento y flexibilidad
Otro de los focos del foro se depositó sobre los sistemas de almacenamiento a través de baterías (BESS), sobre los cuales recae una gran expectación a falta de que su implementación en el territorio sea notoria. Sobre estos sistemas, Chema Zabala, managing director en Alantra Energy Transition, señaló que su papel no solo se remitirá a facilitar y beneficiar el desarrollo fotovoltaico, que adolece de un excedente de producción, ni a tratar a aplanar la curva horaria de precios, sino que su desarrollo contribuirá a la disminución de los sobrecostes del sistema, ya que desplazarán a tecnologías que actualmente realizan estos servicios a día de hoy, como los ciclos combinados o la hidráulica.
Intervinientes de otras compañías generadoras y suministradoras de energía a industrias, como de Statkraft o Prosolia, incidieron en la necesidad de cubrir la demanda de cada industria a medio —en lugar de a largo plazo, dado el volátil contexto legislativo y económico y las actuales coyunturas internacionales—, y sobre todo en adaptarse a las necesidades particulares de cada compañía. ” Nosotros estamos personalizando mucho la propuesta par cada industria, ya que las necesidades son absolutamente diferentes. No es lo mismo una empresa ubicada en el centro de un polígono que una empresa aislada en medio de una zona rural, con más posibilidades para brindarle generación”, apuntó ntonio Ramón, country manager de España de Prosolia.
Durante el foro, también surgieron otras medidas en aras de impulsar la electrificación de la industria sin perder competitividad, como mediante la integración de volúmenes de terceros o la agilización de la tramitación de proyectos de redes de transporte.
“Tenemos renovables competitivas, un mercado eléctrico avanzado y capacidad para atraer nueva demanda electrointensiva, pero debemos realizar una apuesta decidida”, expresó Santiago Bordiú, CEO de Ignis Energía, quien propuso otras medidas, como “priorizar proyectos renovables ligados a industria, habilitar acceso flexible a la red, fomentar instrumentos como subastas de descarbonización y CAEs y orientarnos hacia la electrificación”. Además, en opinión de Bordiu, “la flexibilidad será fundamental”.
Pertes y compensaciones
Por parte del Ministerio de Industria, Miguel Gómez-Pavón, subdirector general de estrategia y ecosistemas industriales, se mostró alineado con el sentido del congreso para rebajar la factura eléctrica de las industrias y dotar al sector de un marco jurídico claro y estable. “La cuestión de los precios de la energía es sin duda uno de los temas más sensibles para la industria electrointensiva. En muchas ocasiones es decisivo para decidir la viabilidad de una industria. Y en España tenemos un entorno privilegiado y un gran capital humano del que la industria se puede aprovechar”, indicó.
Entre las medidas de apoyo al sector, el subdirector general destacó los mecanismos de apoyo para compensar los costes indirectos de CO2, que para la próxima convocatoria del año 2025 ha aumentado su límite hasta los 600 millones de euros, los pertes de descarbonización industrial o el impulso a la Alianza Europea por las Industrias Electrointensivas, que servirá como instrumento para defender intereses comunes, “como el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera”.
