Fuente: El Economista
Goldman Sachs advierte de que la situación en Venezuela abre un abanico de escenarios con impacto potencial en el mercado de crudo: efectos “ambiguos pero modestos” en 2026 y un sesgo claramente bajista a partir de 2027 si el país logra recuperar producción de forma sostenida. El banco mantiene, por ahora, su previsión central de precios medios para 2026 en 56 dólares por barril para el Brent y 52 dólares para el WTI.
La entidad sostiene que el principal factor a vigilar es la evolución de la política de sanciones de Estados Unidos y su traducción en flujos físicos: desde una mejora gradual del bombeo y las exportaciones hasta un empeoramiento de las disrupciones logísticas y comerciales. El documento enmarca este análisis tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de EEUU.
En el corto plazo, Goldman Sachs dibuja dos trayectorias alternativas de producción, con efectos simétricos sobre los precios. Si la extracción venezolana cae en torno a 0,4 millones de barriles diarios (mb/d) hasta finales de 2026, el banco estima que el Brent y el WTI promediarían 58 y 54 dólares respectivamente (dos dólares por encima de su caso base). En el extremo opuesto, si la producción aumenta también en 0,4 mb/d hacia finales de 2026, el Brent y el WTI podrían promediar 54 y 50 dólares (dos dólares por debajo del escenario central).
El análisis parte de un punto de partida ya tensionado. Según las fuentes secundarias de la OPEP citadas por el banco, Venezuela produjo 0,93 mb/d en noviembre de 2025, aunque Goldman sospecha que desde entonces habría descendido hacia el entorno de 0,8 mb/d por cierres de producción asociados a falta de capacidad de almacenamiento. En paralelo, el informe señala que, aunque las exportaciones de crudo venezolano en las últimas seis semanas se mantuvieron aproximadamente planas interanualmente, las importaciones del resto del mundo de crudo venezolano habrían caído alrededor de 0,4 mb/d, mientras que el petróleo “en el agua” aumentó en torno a 50 millones de barriles interanual, en un contexto de órdenes estadounidenses que bloquean petroleros y un endurecimiento de sanciones sobre navieras.
La entidad también enfatiza el componente político. En su lectura, el equipo de Maduro habría afirmado su control tras la captura del mandatario, mientras que el presidente Donald Trump habría anticipado una implicación “muy fuerte” de EEUU en el futuro del sector petrolero venezolano, al tiempo que el embargo “sigue plenamente vigente”. Este choque de señales eleva, a juicio del banco, la probabilidad de un eventual marco más favorable a la inversión, pero también de cambios rápidos y desordenados en los flujos de crudo a corto plazo, ya sea por un repunte moderado o por nuevas interrupciones.
Donde Goldman Sachs cree que el riesgo es más nítido es en el medio y largo plazo. Venezuela produjo alrededor de 3 mb/d en su máximo de mediados de los 2000 y dispone de las mayores reservas probadas del mundo, en torno a una quinta parte del total global, según los datos de reservas citados en el informe y su gráfico comparativo. Sin embargo, el banco subraya que cualquier recuperación sería probablemente gradual y parcial por el deterioro de infraestructuras y la necesidad de fuertes incentivos para movilizar inversión ‘upstream’, además de mejoras en disponibilidad eléctrica, eficiencia operativa y logística de transporte y mejora de crudos pesados.
En términos de precios, esa potencial recuperación añade presión bajista estructural: Goldman estima un recorte de unos 4 dólares por barril sobre su previsión base de Brent para 2030 (80 dólares) si Venezuela alcanzara 2 mb/d en 2030, frente a su escenario central de 0,9 mb/d. El banco enmarca este riesgo adicional junto a “sorpresas al alza” recientes de producción en Rusia y Estados Unidos.
El informe apunta, además, a un efecto colateral relevante para el refino: un incremento gradual de crudo pesado venezolano, descrito como “rico en diésel”, podría amortiguar parte de los vientos de cola que sustentan una visión estructuralmente alcista de los márgenes de diésel.
