Fuente: Expansión
Si hay miniprórroga para Almaraz, su cierre coincidiría con Ascó I y si se retrasa este reactor, afectaría a Ascó II. Así sucesivamente. No se trata de alargar la vida útil, sino de reajustar fechas.
El Gobierno y las grandes eléctricas propietarias de las centrales nucleares en España (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP), han abierto vías de comunicación para negociar una reordenación completa del calendario de cierres de esas instalaciones.
Más que alargar la vida de todas las nucleares durante diez años, de lo que se trata es de “reajustar” el calendario de todas ellas, o una gran parte, con miniprórrogas de entre uno y tres años.
El debate de la conveniencia de proceder o no al apagón nuclear se desató hace unas semanas con la central de Almaraz, en Extremadura, que es la primera que tiene que enfrentarse a la clausura. De los dos reactores que tiene operativos, Almaraz I y II, el primero tiene como fecha de clausura noviembre de 2027 y el segundo octubre de 2028. Si quieren continuar funcionando, deberían estar tomando ya decisiones de inversión y petición de licencias.
Aunque Almaraz está generando gran revuelo social -aprovechado políticamente por el PP- en realidad el debate nuclear es mucho más complejo y se extiende a todo el parque atómico. La razón es que todo el parque nuclear está entrelazado.
Una pieza afecta a otra
No se puede tocar una pieza sin que afecte a todas las demás. Por ejemplo, aunque la propiedad de Almaraz es de Iberdrola, Endesa y Naturgy -con unos determinados porcentajes- la sociedad que gestiona esa central tiene otra estructura accionarial. Además de esos tres socios, está EDP. Operativamente, dar una miniprórroga a Almaraz de dos o tres años, sin revisar el calendario para Ascó (en Cataluña), comprometería la estabilidad del sistema eléctrico.
Basta mirar el calendario. Si a Almaraz I y a Almaraz II se les da miniprórrogas y finalmente se decide cerrarlas en 2030, el sistema eléctrico español tendría que afrontar de golpe ese año la clausura de cuatro reactores: los dos extremeños más Ascó I, en Tarragona, y Cofrentes, en Valencia, algo extremadamente complejo, por no decir inviable. Así sucesivamente como un efecto dominó. Si se alarga Ascó I y Cofrentes, podrían terminar coincidiendo con el cierre de Ascó II, y ésta, con el cierre de Trillo.
La ventaja de las miniprórrogas es que introducen total flexibilidad en el mercado en un momento en el que todos la necesitan. El Gobierno mantiene su férrea defensa de las renovables, en detrimento de las nucleares. Pero es consciente de que aún no se ha desarrollado un sistema alternativo a las nucleares -como las baterías- que permita apuntalar el sistema eléctrico y subsanar el problema de la producción intermitente de eólica y fotovoltaica. Una miniprórroga no necesariamente significa renunciar a sus principios. Es un ejercicio de pragmatismo que facilitaría la transición ordenada hacia la energía verde. Las eléctricas también son conscientes de que una extensión de vida útil ordinaria -de diez años- no solo es difícil por el Gobierno. También por ellas mismas.
Casi todas las nucleares o sus sociedades gestoras están participadas por más de una eléctrica. Según los estatutos, para inversiones relevantes, como alargar una década la operación de una central, se necesita voto unánime. A fecha de hoy, no existe. Una extensión parcial, de uno a tres años, permitiría también suavizar la tensión social que se ha desatado. Y laminar, en más años, el coste los residuos (tasa Enresa).
Intereses distintos
Endesa, efecto carambola | Endesa está en todas las centrales excepto Cofrentes (Valencia). En libros, da un valor contable a esos activos de más de 2.000 millones. Las centrales que más afectan a Endesa son Ascó y Vandellós. Si se alarga Almaraz, habría un efecto carambola. Se debe alargar Ascó, clave en Cataluña.
Naturgy, esperar y ver | Naturgy está en las nucleares de Almaraz y Trillo. Sus participaciones están casi amortizadas. No hará una defensa a ultranza de las nucleares ni una lucha abierta contra ellas. Su gran apuesta es el gas y, en cualquier caso, la neutralidad tecnológica. Espera a ver qué ocurre con lo que diga el Gobierno.
EDP, no nuclear de serie | El gigante portugués EDP, que tiene grandes negocios de renovables y redes de luz en España, tiene una presencia mínima en la central de Trillo. Por su propio origen (Portugal no tiene nucleares), su foco nunca ha sido la energía atómica. La apuesta de EDP está muy enfocada a renovables en la actualidad.
