Fuente: Invertia
Contaminar será mucho más caro en la próxima década. El precio promedio de los derechos de emisión de carbono de la UE alcanzará los 126 euros por tonelada de CO2 para 2030, según datos de la consultora GMK Center.
Estos datos promedian distintos pronósticos de expertos de empresas e instituciones de investigación como Bloomberg NEF, ABN Amro, Refinitiv, ICIS, S&P Global, Aurora Energy Research y el PIK.
Hablamos de un incremento del 60% respecto a los precios actuales, que rondan los 80 euros por tonelada.
Aunque las previsiones individuales varían entre 80 y 147 euros, el consenso apunta a un aumento sostenido de los precios del carbono en el Régimen de Comercio de Emisiones de la UE (RCDE UE). Según el GMK Center, el precio medio del CO2 alcanzará 85 euros por tonelada en 2026 y superará los 100 euros por tonelada en 2027.
Para los bienes cubiertos por el CBAM (Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera), los derechos gratuitos se eliminarán en 2034.
Algunos analistas también prevén un refuerzo de la Reserva de Estabilidad del Mercado, mecanismo diseñado para absorber el exceso de derechos de emisión y mantener la estabilidad del mercado.
El RCDE UE es la herramienta principal de la Comisión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en sectores clave como industria, energía y aviación.
Su sistema de “tope y comercio” establece un límite total de emisiones que disminuye con el tiempo, permitiendo que las empresas compren y vendan derechos de emisión, incentivando la reducción de emisiones y la inversión en tecnologías limpias. Aplica así el principio de “quien contamina paga”, evitando la fuga de carbono.
Más allá de las actuaciones europeas, los pronósticos señalan que los precios elevados del gas pueden impulsar aún más el coste del carbono. Cuando el gas se encarece, los productores de energía pueden recurrir al carbón, más intensivo en emisiones, lo que aumenta la demanda de derechos de emisión.
Eso sí, los esfuerzos de descarbonización industrial, apoyados por subsidios y la expansión de energías renovables, podrían aliviar la presión alcista sobre los precios.
Asimismo, se espera que para 2026 la Comisión Europea evalúe la posible integración de absorciones permanentes de carbono (CDR) en el RCDE UE. Estas actividades, que extraen CO2 directamente de la atmósfera, podrían generar créditos de carbono complementarios a los derechos existentes.
Si bien ofrecerían alternativas de cumplimiento normativo, su impacto general en el mercado probablemente seguirá siendo limitado durante la presente década.
Reducción de emisiones a 2040
La Unión Europea ha acordado un objetivo vinculante de reducir sus emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 90% para 2040 respecto a los niveles de 1990, como paso intermedio hacia la neutralidad climática en 2050. Este nuevo hito obliga a mantener una senda de descarbonización muy pronunciada tras 2030, reforzando el papel del RCDE UE como principal herramienta para encarecer progresivamente la contaminación.
