Fuente: Expansión
La red eléctrica está tan saturada que algunos nodos rechazan ya más del 50% de la luz que les llega de eólicas y fotovoltaicas. Si no logran vender su producción, esas plantas quebrarán.
Red Eléctrica, el operador del sistema eléctrico, se está viendo obligado a imponer amplias desconexiones a decenas de renovables porque, literalmente, ya no caben en las redes de luz. Son los denominados curtailments, es decir, detención forzada de instalaciones eólicas o solares, o limitaciones más o menos drásticas a su nivel de producción.
Lo que empezó siendo algo anecdótico hace un par de años, ha ido creciendo exponencialmente, hasta convertirse en un gigantesco problema económico para cientos de instalaciones en España.
Los crecientes curtailments hacen que esas instalaciones no consigan vender al mercado toda la electricidad que serían capaces de producir, lo que provoca a su vez una cascada de problemas. Los ingresos por ventas de las instalaciones renovables se reducen y por lo tanto también sus cuentas de resultados. Al limitar los flujos de caja que reciben, se deteriora su capacidad inmediata para devolver deuda, lo que inevitablemente desembocará en suspensiones de pago o quiebras, que a su vez salpicarán a la banca y la posibilidad de recuperar créditos.
Récord de ‘curtailments’
El pasado mes de agosto, los curtailments alcanzaron tasas récord. Sobre todo en zonas como Extremadura. Por primera vez, se han superado en algunos nodos, tasas del 50%. Es decir, más de la mitad de toda la producción que podría realizar una renovable se desecha.
En algunas centrales, como la de Valdecaballeros (Valdecab 400, según el nombre técnico), cerca de la actual central nuclear de Almaraz, la tasa de curtailments acaba de llegar al 74%.
La localización es precisamente uno de los problemas más severos. Hasta ahora, se hablaba de los cortes programados tomando la media de la producción renovable de todo el país. En el mes de agosto llegó al 15% de toda la luz que podrían generar los más de 65.000 megavatios de eólicas y fotovoltaicas que hay instalados en España.
“Estadística del pollo”
También se usa la media sobre lo que supone la energía renovable desechada sobre el total de la energía eléctrica del país (incluidas las centrales convencionales). En este caso, en agosto se superó el 3%. Pero esas estadísticas, que parecen amortiguar el problema, distorsionan la realidad. Vienen a ser como la famosa falacia de la estadística del pollo. Este axioma se refiere a lo engañoso de las medias aritméticas. La idea es que si una persona se come un pollo y otra no, la estadística dirá que cada una se ha comido medio pollo, lo cual, aunque matemáticamente es correcto como media aritmética, no refleja la realidad individual de cada persona.
Las plantas conectadas al nudo de Valdecaballeros, o la de Vaguadas 220, o la de Mérida 220, todas ellas en Badajoz, tienen que tirar muchísima más producción que las que están conectadas al nodo de Gabias, en Granada, por ejemplo. No supone ningún consuelo para las más afectadas que se diga que en el sector la media de los curtailments es del 15% o que en el conjunto del sector eléctrico es del 3%.
Por qué ocurre
La pregunta es por qué están ocurriendo los curtailments de forma exponencial y si se pueden resolver. El debate es intenso y polémico. Un argumento es que los cortes programados se han disparado a partir de abril, tras el apagón, una vez que Red Eléctrica activó el modo de operación reforzada del sistema eléctrico para apuntalarlo y evitar nuevos apagones. Este sistema reforzado supone activar más centrales convencionales, que ayudan a controlar mejor las oscilaciones de tensión, frente a las renovables, mucho más inestables, y ahora con menor entrada en el mix energético.
Si fuera solo eso, el sector respiraría tranquilo porque bastaría volver al modo de operación normal para resolver el problema. Pero la realidad, sin embargo, es mucho más compleja, y el problema, más profundo, y no tan fácil de solucionar porque tiene ramificaciones, todas entrelazadas.
Una de esas ramificaciones es la congestión de la red, que no puede asimilar toda la energía producida. Otra ramificación deriva de un exceso de oferta energética frente a la demanda. Ambas actúan como la pescadilla que se muerde la cola.
Pinchazo del ‘boom’ verde
La congestión de la red es, en estos momentos, el mayor problema al que se enfrenta el sistema eléctrico español. Se necesitan miles de millones de inversión para resolverlo. Ni será rápido, ni barato.
El exceso de oferta seguirá mientras no crezca la demanda. Pero la demanda de luz no crece porque hay miles de proyectos de consumo (centros de datos por ejemplo), parados a la espera de tener conexión a la red, que no se les concede porque la red está congestionada.
De esta forma, la saturación de la red está actuando de cuello de botella no solo para grandes proyectos de consumo de luz. Indirectamente, está haciendo de tapón para el sector de las renovables. Los curtailments contribuyen al pinchazo del boom de la energía verde en España, cuyos primeros síntomas ya se han empezado a notar. Desde hace meses, el volumen total de renovables (en operación y en proyecto) está bajando en España. En julio llegó a 157.200 megavatios, menos ya que los que preveía el Gobierno para 2030.
Portugal podrá pedir a España responsabilidades por el apagón
La ministra de Ambiente y Energía lusa, Maria de Graça Carvalho, ha destacado este fin de semana que no hubo “ningún problema” proveniente de Portugal en el origen del apagón ibérico del pasado 28 de abril y afirmó que su país reaccionó de forma adecuada. La ministra realizó estas declaraciones al ser preguntada por el informe técnico publicado por la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (Entso-E), que revelaba que el apagón eléctrico total fue un evento único en el mundo y se debió a una “cascada de sobrevoltaje” iniciada en el sur de España.
“Está comprobado, con datos, que no fue ningún problema del lado portugués”, expuso la ministra. Según el estudio de Entso-E, en el corte masivo de luz que afectó a España y Portugal a las 12:33 horas del 28 de abril influyeron varios factores, como la desconexión de varias instalaciones renovables, un aumento brusco de la tensión, oscilaciones locales previas, cortes de las interconexiones con Marruecos y Francia, así como limitaciones de mecanismos de defensa automática.
En el primer trimestre de 2026, Entso-E publicará un análisis más detallado de las causas y recomendaciones para evitar futuros incidentes similares. De momento, el actual informe, en el que ha participado un panel de casi 50 expertos, de Competencia y de los operadores eléctricos, puede servir de base para iniciar reclamaciones, indican fuentes jurídicas. Al eximir a Portugal de responsabilidad, este país, y sus usuarios podrían derivar sus reclamaciones hacia el sector eléctrico español y sus empresas, lo que aumentaría el potencial problema multimillonario de indemnizaciones.
