Fuente: El Economista
Tras años de caos y precios elevadísimos, el gas está atravesando un momento único y un hito prácticamente histórico. El precio en noviembre está cotizando por debajo de los 30 euros el megavatio hora (según el índice de referencia europeo, el holandés, TTF). Para poner en perspectiva este logro, no había pasado desde principios de 2024 y, en aquel entonces, se produjo en meses de mucha menor demanda energética, no a las puertas del invierno. Para encontrar un noviembre donde los precios fueran tan bajos hay que retrotraerse a la pandemia, cuando alcanzaron los 15 euros por megavatio hora.
Los precios actualmente muestran una caída del 38% desde los 48 euros a los que cotizaba en noviembre de 2024. De este modo, aunque todavía está por encima, la energía en Europa ha vuelto a unos niveles comparables a 2019 y 2018 cuando el gas fluía sin freno por Nordstream desde Rusia, garantizando precios bajos en todo el continente. Queda muy lejos aquel 2022 donde en noviembre el megavatio marcaba los 146 euros mientras la UE buscaba desesperada la forma de llenar rápidamente sus almacenes.
Sin embargo, aunque este recuerdo de la guerra puede hacer pensar que el reciente acercamiento a una paz es la clave para explicar el descenso actual, esto solo está siendo un leve empujón a la baja para los precios. La realidad es que Europa se ha encontrado con un enorme sobreabastecimiento de Gas Natural Licuado, que está sacudiendo la oferta mientras que unas temperaturas más moderadas frenan la demanda. El viento, a diferencia de otros años, se está manteniendo fuerte permitiendo brillar a la eólica y también limitando la demanda de gas.
