Fuente: El Economista
La Comisión Europea quiere reforzar la seguridad energética ante los riesgos crecientes que está detectando. Bruselas lanzó ayer una consulta pública en medio del debate generado por las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, en las que criticaba a la UE por seguir comprando petróleo ruso.
El Ejecutivo comunitario asegura que lleva años preparándose para dejar de comprar hidrocarburos a Putin, pero a la vez pone sobre la mesa que el actual marco normativo no está preparado.
Entre los principales problemas identificados en las auditorías de seguridad iniciadas en el primer trimestre de este año figura la limitada coordinación transfronteriza, que está socavando la preparación de la UE y su capacidad de respuesta ante las crisis.
Los Estados miembros continúan definiendo en gran medida sus políticas nacionales de seguridad energética de forma aislada, pese a que el mercado interior de la energía está cada vez más interconectado.
Asimismo, las nuevas amenazas híbridas ponen en riesgo la integridad de infraestructuras críticas, incluidas aquellas vinculadas a terceros países, como proveedores de equipos de tecnología limpia.
A ello se suman los efectos del cambio climático sobre las infraestructuras y el consumo de energía, cuya gravedad aumenta y que no están siendo abordados. La UE considera que los riesgos de ciberataques y de ataques físicos contra instalaciones energéticas están creciendo, lo que obliga a reforzar la normativa existente.
La Comisión advierte, además, de que las persistentes dependencias energéticas siguen comprometiendo la seguridad, pese a las políticas de diversificación de los últimos años, como el mecanismo AggregateEU. En un contexto de inestabilidad geopolítica surgen riesgos como las interrupciones en las cadenas de suministro de materias primas y tecnologías esenciales.
La evaluación de adecuación realizada ha revelado que el marco actual es insuficiente para preparar a la Unión ante perturbaciones graves del suministro. Prueba de ello fue la necesidad de adoptar medidas de emergencia adicionales durante la crisis provocada por la invasión rusa de Ucrania.
Para corregir estas deficiencias, Bruselas plantea cuatro opciones de actuación: simplificación normativa y alineación con otras legislaciones de resiliencia y ciberseguridad; refuerzo selectivo frente a riesgos climáticos, geopolíticos y de infraestructuras críticas; creación de una norma única que integre electricidad, gas e hidrógeno; o un modelo de gestión centralizada a escala europea con mayor gobernanza y supervisión comunitaria.
El impacto esperado es mejorar la estabilidad del suministro y de los precios, proteger a ciudadanos y pymes frente a interrupciones y reducir la volatilidad, garantizando al mismo tiempo un equilibrio adecuado entre costes y beneficios.
La Comisión ha lanzado una consulta pública y técnica con ciudadanos, expertos y organizaciones internacionales como la OTAN. Además, celebrará un taller en Bruselas este mismo mes para definir las opciones antes de presentar la propuesta legislativa en 2026.
12 MESES
La Comisión Europea se está planteando acelerar el abandono de la compra de carburantes a Rusia. Durante las últimas semanas, en Bruselas se ha comenzado a barajar la opción de acelerar este abandono en un plazo de doce meses, lo que podría generar un impacto considerable en los precios del gas natural en algunos países, según desvela un estudio llevado a cabo por The Oxford Institute for Energy Studies.
