Fuente: El Economista
El pasado 8 de septiembre finalizó el plazo para presentar alegaciones al trámite de audiencia pública abierto el 11 de julio por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cuyo objetivo es aprobar un plan para la implantación masiva de contadores inteligentes en la red de gas natural.
La futura normativa plantea la sustitución progresiva de unos ocho millones de contadores analógicos con consumo anual igual o inferior a 50.000 kWh por otros inteligentes antes del 1 de enero de 2036, en base al siguiente calendario: el 20% de los aparatos deberá sustituirse antes del 31 de diciembre de 2028, el 50% antes del 31 de diciembre de 2030 y, al menos, el 80% de los contadores deberá realizar el cambio antes del 31 de diciembre de 2032.
Asimismo, a partir del 31 de diciembre de 2035 las empresas distribuidoras solo podrán mantener un máximo del 2% de su parque de contadores sin sustituir siempre que lo justifiquen. Y respecto a los puntos de suministro con un consumo superior a 50.000 kWh, estos también deberán disponer de un contador inteligente o equipo de telemedida cinco años después de la entrada en vigor de la nueva normativa.
Desde el sector valoran “positivamente” el calendario propuesto; no obstante, plantean “introducir flexibilidad mediante revisiones periódicas y la posibilidad de adaptar los plazos en función de la disponibilidad de equipos, la evolución tecnológica y las características de cada territorio”, apuntan desde Sedigas.
Otra de las cuestiones sobre la que se pronuncia la asociación se refiere a la Orden ITU/1475/2024, de 17 de diciembre, que amplía a 13 años -a contar a partir del 24 de octubre de 2020- el plazo máximo para la sustitución de contadores de gas con caudal máximo igual o inferior a 25 m³/h que hayan superado los 20 años de vida útil: el 10% a finales de 2026 y el 100% antes de finales de 2035.
A este respecto, desde Sedigas explican que “la implantación de dos calendarios diferenciados no favorecería el establecimiento de planes eficientes y, por eso, sería adecuada la actualización del calendario de la Orden ITU señalada para los contadores de gas”. Además, añaden que “sería razonable que la futura normativa estableciera los plazos de sustitución en términos relativos a la fecha de entrada en vigor de la propia Orden Ministerial”.
Alquiler del contador
Aunque la sustitución de los contadores no conlleva un pago directo por parte del usuario, sí supone un incremento en la cuota mensual del alquiler del equipo. Actualmente, el precio de alquiler de un contador analógico es de 0,58 €/mes. La CNMC, en su Resolución de 4 de abril de 2024, fijó en 1,10 €/mes el precio transitorio del alquiler de contadores inteligentes de caudal inferior o igual a 6m3/h (G-4), lo que supone un sobrecoste estimado de 0,52 €/mes, es decir, 6,24 € al año.
Este coste afecta a más del 90% de los hogares, ya que la mayoría de los contadores están en régimen de alquiler. El Ministerio defiende que este aumento del precio se verá compensado por el ahorro energético que permiten los nuevos dispositivos, estimado en 800 millones de euros en los próximos 25 años, gracias a la reducción del consumo de gas y de emisiones de CO2.
En relación a este punto, desde Sedigas proponen fijar un precio de alquiler para todo el parque de contadores digitales. A este respecto, piden “que se autorice a la CNMC a proponer una estructura de precios de alquiler para todo el parque de contadores y equipos, y que se publique un precio transitorio por el Miteco hasta que la CNMC cumpliera con ese mandato para el resto de tipos de contadores”.
Recuperación de la inversión
Sedigas subraya que la implantación masiva de contadores inteligentes supone, además de una inversión relevante, “unos costes de sustitución cercanos a los 200 millones de euros para las empresas distribuidoras, que actualmente no están reconocidos en el marco normativo”, según datos recopilados del Informe de la CNMC sobre el análisis coste-beneficio de la implantación de contadores inteligentes en el suministro de gas natural, INF/DE/023/21, noviembre 2021. Dichos costes no están incluidos “ni en el derecho de alta, ni en el precio de alquiler del contador, ni en la retribución a la actividad de distribución de las empresas del sector”, añaden.
Por eso, desde la asociación consideran “imprescindible” que la Orden contemple “un mecanismo específico para su recuperación”, que tenga en cuenta, entre otras, “las tareas de retirada del contador analógico existente y la instalación del digital sustitutivo, garantizando un despliegue sostenible para el sector y transparente para los consumidores”.
Dispositivos más modernos y eficientes
Desde el sector tienen claro que los contadores inteligentes son una pieza clave para modernizar el sistema gasista; mejorar la calidad del servicio; aumentar la seguridad de los consumidores mediante, por ejemplo, la detección y prevención del fraude; además de facilitar la integración y uso de los gases renovables. Respecto a este último punto, los nuevos contadores soportarán inicialmente una mezcla del 10% de hidrógeno, que podrá reforzarse más adelante, y serán compatibles con el biometano y los gases sintéticos.
Este salto tecnológico no es nuevo. En el caso del sector eléctrico, la digitalización lleva funcionando desde que se puso en marcha el cambio de los contadores de electricidad, un proceso que arrancó en 2007 y finalizó el 31 de diciembre de 2018. Algo que no ocurre en el caso del gas natural, donde, hasta ahora, la lectura sigue dependiendo en gran parte de visitas físicas, estimaciones y una infraestructura analógica que se ha quedado obsoleta.
Entre los procedimientos y requisitos para desplegar los nuevos contadores inteligentes, la propuesta de orden establece algunas obligaciones por parte de las empresas distribuidoras, entre las que se encuentran habilitar un acceso gratuito, vía web y móvil, a los datos de los consumidores; comunicar con una antelación mínima de tres meses a los titulares de los puntos de suministro la obligación de implantación del contador inteligente; así como publicar en sus respectivas páginas web las características y requerimientos de todos los contadores inteligentes y módulos de telemedida a instalar en su red, en particular el protocolo y la tecnología de comunicaciones que utilizarán.
En el caso de los nuevos equipos, estos deberán ser de comunicación bidireccional con el sistema informático de la distribuidora, deberán permitir la desconexión del suministro de forma remota, medir los consumos al menos con periodicidad diaria, enviar los datos de consumo al distribuidor al menos cada tres días y almacenar al menos 90 datos de consumo, entre otros aspectos.
