Fuente: El Economista
La Agencia de Cooperación de Reguladores de la Energía (ACER) ha reclamado una reforma profunda del Reglamento europeo de infraestructuras energéticas (TEN-E) para agilizar las inversiones en redes de electricidad, gas e hidrógeno. En un informe publicado hoy, la entidad advierte de que los actuales procedimientos son demasiado complejos y lentos, lo que amenaza con retrasar la transición energética.
La Comisión Europea calcula que hasta 2040 serán necesarios 730.000 millones de euros en redes de distribución eléctrica y 477.000 millones en transmisión, además de hasta 65.000 millones en infraestructuras de hidrógeno de aquí a 2030. Sin embargo, ACER alerta de que el desfase entre las necesidades identificadas y los proyectos en marcha es cada vez mayor, debido a retrasos en la elaboración de escenarios, falta de coherencia con los planes nacionales, opacidad en las metodologías y excesiva burocracia en la planificación decenal de redes.
El organismo propone simplificar y acortar los plazos de planificación, otorgarse la capacidad de aprobar las metodologías de análisis de necesidades y costes, e integrar en un único proceso la evaluación de infraestructuras eléctricas, gasistas e hidrógeno. También defiende promover soluciones tecnológicas que permitan optimizar la capacidad de las redes ya existentes, reformar el sistema de selección de Proyectos de Interés Común para centrarse en los más maduros y actualizar el reparto transfronterizo de costes para hacerlo más flexible.
ACER reclama, además, mejorar la transparencia en los datos de inversión, especialmente en el ámbito de la distribución, donde operan cerca de 3.000 compañías en toda Europa. Según la agencia, solo con una normativa más ágil y con mayor supervisión regulatoria se podrá garantizar el despliegue de interconexiones y redes de hidrógeno, consideradas esenciales para reforzar la seguridad energética y cumplir los objetivos climáticos de la Unión Europea.
