Fuente: Invertia
El apagón que paralizó España y Portugal está sirviendo de advertencia en Europa, y más aún tras haberse publicado informes de todo tipo apuntando a un origen “multifactorial” por el que se interrumpió el suministro eléctrico la mañana del 28 de abril.
La red eléctrica alemana se considera una de las más estables del mundo. Sin embargo, la transición a las energías renovables está transformando radicalmente el sistema, alerta el diario alemán Welt.
Los expertos advierten también sobre el aumento de los riesgos de suministro debido a la baja capacidad predictiva de un indicador clave de apagones.
Hace casi exactamente un año, el huracán Éowyn sumió a Irlanda en el caos durante días. Derek Hynes, director de la operadora de la red eléctrica Northern Ireland Electricity Networks, hizo un llamamiento de auxilio a nivel europeo, pero fue otra ‘bandera roja’ de que algo está fallando.
La Agencia Federal de Redes (FNA) de Alemania se refiere al Índice Internacional de Duración Media de Interrupciones del Sistema (SAIDI, por sus siglas en inglés).
Y advierte que los peligros se encuentran en el futuro: todo el sistema eléctrico se está reestructurando, pasando de grandes centrales eléctricas centralizadas y controlables a millones de pequeños productores privados descentralizados y dependientes de las condiciones climáticas.
Integración de renovables
Las redes eléctricas actuales no están preparadas ni para la interconexión europea ni para las energías renovables. Fueron y siguen siendo diseñadas para centrales eléctricas centralizadas y cargas relativamente constantes, y sirven principalmente para la transmisión de electricidad dentro de las fronteras nacionales.
Hay que equiparlas adecuadamente para la integración de fuentes de energía volátiles y descentralizadas como para el comercio transfronterizo de electricidad.
Por lo tanto, Europa en su conjunto se enfrenta al reto de modernizar sus redes eléctricas.
Casi la mitad de la electricidad generada en Europa proviene de fuentes renovables; en Alemania, alcanza casi el 60%. Al igual que España, que en 2025 ya suponía el 56,8%. También Estonia, Croacia, Portugal, España, Letonia y Finlandia superan el 50% de generación eléctrica renovable.
Dinamarca, sin embargo, supera el 90% de electricidad renovable en 2025 (94,7% en el 2T y 95,9% en el 3T), y Austria y Suecia se mueven en el rango 87–93% de electricidad renovable.
Todo esto también incrementa las fluctuaciones de la red, que los operadores deben compensar con un coste considerable, apunta el medio alemán.
Modernizar las redes
Las regulaciones de Bruselas instan a todos los Estados miembros de la UE a acelerar la expansión de las energías renovables. Esto plantea importantes desafíos para las redes eléctricas: las estructuras existentes deben modernizarse por completo para integrar mayores cantidades de electricidad volátil en el futuro.
“Una mayor interconexión con otros países aumenta la seguridad del suministro y garantiza precios de la electricidad más bajos”, afirma Martin Braun, experto en redes eléctricas y director del Instituto Fraunhofer de Economía Energética y Tecnología de Sistemas Energéticos (IEE) en Kassel (Alemania).
Esto también hará que el comercio europeo de electricidad sea más líquido, ya que las fuentes de energía renovables, de bajo coste, podrán utilizarse de forma más eficaz en cuanto a tiempo y ubicación. Además, una red eléctrica europea bien desarrollada puede aliviar los cuellos de botella regionales.
Sin embargo, el Instituto Alemán de Investigación Económica es rotundo. En Centroeuropa, el riesgo de apagones es menor gracias a que sus interconexiones son mayores.
“A diferencia de España, Alemania tiene la ventaja de estar justo en el centro de la red eléctrica europea”, afirma Claudia Kemfert, una de sus investigadoras.
Además, la red eléctrica en Centroeuropa está diseñada con redundancia: “Si falla una línea, otra la reemplaza”. Esto solo resulta tranquilizador a primera vista, concluye.
