Fuente: El Economista
Poco a poco se van cumpliendo trámites para lo que cada vez parece más evidente: la continuidad de la central nuclear de Almaraz al menos hasta el año 2030.
Las empresas eléctricas propietarias de la central (Iberdrola, Endesa y Naturgy) solicitaron ayer oficialmente al Ministerio de Transición Ecológica, a cuyo frente está Sara Aagesen, la modificación de la autorización de explotación de los dos grupos de la central cacereña para extender su operación hasta junio de 2030.
De esta forma, el reactor número 1, que estaba previsto que se cerrara en noviembre de 2027, ampliaría su vida comercial casi tres años. Y reactor número 2, que estaba previsto que se cerrara en octubre de 2028, ampliará su vida casi dos años.
Desde el Ministerio explican que ahora este departamento trasladará al Consejo de Seguridad Nacional (CSN) la petición de extender la vida útil de esa instalación para que emita un informe sobre si es posible desde el punto de vista de la seguridad atómica.
El Gobierno allana así el camino para dar su visto bueno. En el sector se da por hecho que el CSN, desde el punto de vista técnico, emitirá un informe favorable para una central que, a fecha de hoy, sigue funcionando con todas las garantías.
Aagesen está abierta
Aagesen se mostró ayer mismo abierta a la prórroga de la central nuclear de Almaraz si lo pedían las compañías eléctricas y la continuidad no implica un sobrecoste para los consumidores.
Así lo explicó en Beas de Segura (Jaén), en un acto de promoción del desarrollo rural. La posición del Gobierno, ahora, es totalmente distinta a hace apenas unos meses, cuando se negaba a alterar el calendario de cierre nuclear.
¿Qué ha cambiado? Además del interés político (el PSOE de Extremadura y otros grupos socialistas están a favor de la continuidad), también influye que las eléctricas han renunciado a exigir rebajas fiscales, como adelantó EXPANSIÓN el pasado 21 de octubre.
