Fuente: El Economista
El Gobierno puede poner contra las cuerdas a los grandes desarrollos urbanísticos de Madrid. El impulso de construcción de nuevas viviendas en el sureste de la capital avanza, pero no así las infraestructuras eléctricas necesarias para garantizar el suministro en los nuevos desarrollos residenciales que suman cerca de 95.000 viviendas.
Concretamente, los barrios de Los Cerros, Los Berrocales, Valdecarros, Retamar de la Huerta, Villaviciosa de Odón o los Espinillos, todos incluidos en los grandes planes de crecimiento de la capital, no cuentan por ahora con los apoyos a la red eléctrica necesarios para acompañar su crecimiento. Las actuaciones están identificadas como necesarias por Red Eléctrica, pero han quedado fuera del ciclo de planificación eléctrica 2025-2030, al menos en su propuesta inicial.
El documento técnico elaborado por REE señala que estos refuerzos se plantean “más allá del horizonte 2030”, lo que de facto supone un aplazamiento de las inversiones y deja en el aire la viabilidad energética de las futuras promociones inmobiliarias. La falta de infraestructuras eléctricas puede traducirse en demoras en la habitabilidad de los nuevos barrios o, en casos extremos, en la imposibilidad de acometer las urbanizaciones en los plazos previstos.
Las áreas afectadas por esta carencia de planificación son clave para el crecimiento de Madrid en las próximas décadas. Sin embargo, el suministro eléctrico es una condición sine qua non para su desarrollo efectivo.
El consejero de Medio Ambiente e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, ha reaccionado a este documento asegurando que “el Secretario de Estado de Energía se comprometió a incorporar estos desarrollos en la fase de alegaciones pero hoy el Delegado del Gobierno ya las traslada más allá de 2030, incluso el proyecto de Alcorcón donde el propio Sánchez puso la semana pasada la primera piedra”. Así, apunta que esperan “una rectificación y aclaración” ya que “las áreas afectadas por esta carencia de planificación son clave para el crecimiento de Madrid en las próximas décadas. Sin embargo, el suministro eléctrico es una condición sine qua non para su desarrollo efectivo”.
Novilla destaca que “tampoco se incluyen proyectos estratégicos como los centros de procesamiento de datos, perdiendo el tren de la digitalización y la IA. Es la primera vez en España que se van a limitar desarrollos sociales y económicos por la energía y la falta de planificación”.
Los desarrollos afectados
El mayor de los desarrollos afectados es Valdecarros, que de hecho, es el proyecto más grande de España en volumen residencial con un total de 51.656 unidades proyectadas, el 55% de ellas con algún tipo de protección, de manera que a medio y largo plazo el barrio será el epicentro de la vivienda asequible en la ciudad de Madrid. Esta decisión supone un bache importante en un momento decisivo para el nuevo barrio, ya que se espera que la construcción de las tres primeras etapas, con unos 13.500 pisos, arranque a principios del próximo año.
Por otro lado, también se ve afectado otro de los grandes desarrollos del sureste, Berrocales, donde se levantarán a lo largo de los próximos 15 años unas 22.285 viviendas. El próximo mes de enero será cuando se inaugure oficialmente el nuevo barrio, que acogerá a unas 66.000 personas, con la entrega de los primeros pisos a sus propietarios.
En la primera etapa de este proyecto se están edificando ya 1.620 unidades y antes de que acabe el año se prevé la comercialización de un total de 1.809 viviendas. En total, en la primera fase se contempla la construcción de 4.505 unidades. El resto de fases, seis en total, se desarrollarán hasta el año 2041.
Los Cerros, con una superficie total de 4,7 millones de m2 donde se prevé la construcción de 14.276 casas, es otro de los desarrollos afectados. Actualmente ha arrancado la segunda etapa de urbanización, que es la que concentra el mayor número de viviendas del proyecto, con 6.953 unidades, de las cuales 1.952 contarán con algún tipo de protección oficial. De ellas, 888 dependerán de EMVS Madrid y 1.064 de la Comunidad de Madrid.
Más allá de los desarrollos del Sureste, otro de los proyectos afectados en Retamar de la Huerta, más conocido como el nuevo barrio de lujo de Alcorcón, donde se proyectan 3.503 viviendas. Tras más de una década paralizado, el pasado mes de agosto el Ayuntamiento de Alcorcón logró desbloquear definitivamente el desarrollo, lo que da vía libre a iniciar las obras.
Ciclo 2025-2030
Desde Red Eléctrica se indica que las infraestructuras necesarias se incluirán en un anexo de planificación a largo plazo, o bien podrían ser adelantadas en función del resultado del proceso de audiencia pública que ahora se abre. El grado de madurez de los proyectos, su viabilidad y las fechas de ejecución serán determinantes para decidir si las actuaciones pueden incorporarse al ciclo 2025-2030 o deberán esperar a posteriores revisiones del plan.
El Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad han reclamado en los últimos meses un compromiso firme para que las infraestructuras eléctricas estén alineadas con los planes urbanísticos. Sin embargo, la competencia de planificación de la red de transporte recae en el Ministerio para la Transición Ecológica, que debe validar la propuesta de REE antes de su aprobación definitiva.
Fuentes del sector apuntan a que la elevada carga inversora del actual ciclo, unida al esfuerzo adicional en proyectos estratégicos como las interconexiones con Francia o el refuerzo de la red para el despliegue del hidrógeno verde, ha obligado a priorizar actuaciones con impacto inmediato en el sistema eléctrico nacional, dejando fuera inversiones que, aunque necesarias, no presentan una urgencia sistémica a corto plazo.
En paralelo, también han quedado relegadas otras actuaciones relevantes para la vertebración territorial, como el mallado entre Badajoz y Córdoba para asegurar el suministro en los Valles de Los Pedroches y Guadiato, o la integración eléctrica de las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, cuya conexión submarina se plantea también para después de 2030.
El proceso de consulta pública abierto en los próximos meses será clave para presionar una eventual reprogramación anticipada de las actuaciones y evitar cuellos de botella en los planes de expansión urbana y residencial. El resultado final de esta planificación condicionará el mapa eléctrico español de la próxima década.
