Fuente: Expansión
La demanda de luz se recupera con fuerza tras años nefastos, lo que trastoca el sector en un momento en el que empresarial y políticamente todas las espadas están en alto por su reforma.
La demanda de luz en España va camino de batir este año un récord de crecimiento, con una tasa del 2,5% o superior. Se pondría fin así a más de una década aciaga en la que el sistema eléctrico no ha levantado cabeza por una sucesión de adversidades, como la crisis del ladrillo, la de la pandemia del Covid o el caos energético por la guerra de Ucrania.
El hecho de que la demanda de luz vuelva a crecer con fuerza en España, tensa la guerra desatada entre grandes eléctricas, sobre todo Iberdrola y Endesa, frente a Red Eléctrica. Gran parte del argumentario de esa guerra, como por ejemplo el colapso que existe para conectarse a la red eléctrica, se basa precisamente en la falta o no de crecimiento de la demanda.
Los datos del crecimiento de la demanda para el conjunto del año se desprenden de la evolución entre enero y noviembre, dados a conocer hace apenas unos días, y de las previsiones que se están haciendo a partir de ellos para diciembre.
La demanda eléctrica nacional experimentó en noviembre un ascenso del 2,7% con respecto al mismo mes del año anterior, una vez descontados los efectos de temperatura y laboralidad. En términos brutos, se estima una demanda de 20.728 gigavatios hora (GWh), un 4,2% superior a la de noviembre de 2024.
En el acumulado del año, España ha registrado una demanda de 232.851 GWh, un 2,5% más que en el mismo periodo de 2024. Una vez tenidos en cuenta los efectos del calendario y las temperaturas, la demanda asciende un 1,2% respecto al mismo periodo del año anterior.
El ‘boom’ del ladrillo
Los expertos señalan que diciembre suele ser un mes bastante equivalente a noviembre. Es muy previsible que el ritmo de crecimiento se mantenga, o incluso se supere el 2,5% para el conjunto del año. Se volvería así a los crecimientos que se producían en España a comienzos de este siglo en pleno boom del ladrillo. Tras la crisis inmobiliaria, la demanda empezó a decaer o empezó a tener altibajos alarmantes. En 2009 se produjo un batacazo del 4,6%, para luego recuperar un 2,5%, en 2010.
En 2020, año del Covid, la demanda se desmoronó un 5,5%. En 2021, el año post-Covid, repuntó un 2,5%.
Espadas en alto
Desde entonces, solo había descensos (-2,2% en el año 2022 o -1,5% en 2023) o estancamientos (0,8% en 2024). De confirmarse la tendencia de crecimiento, España podría cerrar el año con una cifra cercana a los 254.000 GWh de consumo eléctrico, cifra que no se alcanzaba desde 2021. El tirón en la demanda llega en un momento especialmente delicado en el sector energético, porque España se enfrenta a una reordenación completa de su sistema eléctrico para intentar subsanar sus deficiencias. Desde el apagón todas las espadas están en alto, entre las empresas, entre éstas y el Gobierno y el regulador, la Comisión de Competencia (CNMC), y entre ésta y el Ejecutivo. En liza también han aparecido otros protagonistas, como los centros de datos y los Gobiernos autonómicos.
La pescadilla
Las eléctricas argumentaban que la demanda no crecía porque la red está saturada, porque el Gobierno no incentiva las inversiones para ampliarla y por el parón de Redeia, el holding del que cuelga Red Eléctrica, el gestor de la red troncal (alta tensión). Los Gobiernos autonómicos del PP se abonan a esa tesis añadiendo que ese colapso frena nuevos proyectos como los centros de datos.
Es como la pescadilla que se muerde la cola. Como no hay inversión en red, se bloquean proyectos, y como se bloquean proyectos, no crece la demanda, y como no crece la demanda, hay todavía menos incentivos para invertir en la red.
