Fuente: El Economista
En enero de 2026 se ha registrado un crecimiento sin precedentes en la llegada de gas natural licuado (GNL) desde Estados Unidos a España, reforzando de manera destacada la posición del país como uno de los principales puntos de entrada de combustible fósil estratégico en Europa. Según el Boletín Estadístico del Gas elaborado por Enagás, operador de la red de transporte y de las infraestructuras gasistas españolas, el volumen de GNL importado desde Estados Unidos alcanzó 15.259 GWh en el primer mes del año, lo que supone un 44,4 % del total de gas importado en ese periodo, frente a los 10.454 GWh registrados en enero de 2025.
Este crecimiento convierte a Estados Unidos en el principal origen de suministro de gas para España en enero de 2026, superando a Argelia, que tradicionalmente lidera el ranking de proveedores y que en el mismo mes aportó el 29,4 % del volumen total. El aumento en las importaciones estadounidense se produce en un contexto de diversificación de suministros que ha caracterizado al mercado gasista español desde años recientes, con el país reforzando su papel como puerta de entrada de GNL hacia la Unión Europea.
El notable incremento de las llegadas de gas estadounidense se acompaña de una caída de los volúmenes procedentes de Rusia, que en enero de 2026 representaron solo el 12,7 % del total, frente a porcentajes significativamente superiores en años previos. Este desplazamiento en las fuentes de suministro responde tanto a dinámicas geopolíticas como a decisiones de mercado que han favorecido una menor dependencia del gas ruso en Europa.
Analistas del sector señalan que esta tendencia es consecuencia de varios factores: el aumento de la capacidad de exportación de GNL de Estados Unidos, los acuerdos comerciales y logísticos para asegurar suministros a largo plazo, y la estrategia española de aprovechar su amplia capacidad de regasificación para atraer cargas de gas desde diversas regiones del mundo. Esta estrategia no solo garantiza la seguridad de suministro doméstico, sino que también posiciona a España como un hub energético capaz de redirigir volúmenes de gas hacia otros mercados europeos.
No obstante, el crecimiento de las importaciones desde Estados Unidos también plantea interrogantes sobre la dependencia de un único proveedor y las implicaciones de largo plazo para la transición energética. En un escenario europeo que aspira a reducir su huella de carbono y aumentar la penetración de fuentes renovables, el equilibrio entre seguridad de suministro y objetivos climáticos será un eje clave de debate en los próximos meses
