Fuente: Expansión
REE contra Iberdrola y Endesa; éstas contra CNMC; y CNMC contra sí misma y contra el Gobierno. Es una carrera desbocada en la que cada uno corre a culpar a los demás de un problema histórico.
El pasado viernes, cuando la mitad de España pensaba en irse de fin de semana y la otra mitad luchaba contra la borrasca Kristin, la Comisión de Competencia (CNMC) publicaba una resolución sobre “especificaciones de detalle para la determinación de la capacidad de acceso de la demanda a las redes de transporte de electricidad”. Es el denominado “mapa de capacidad”.
Esa resolución (la RDC/DE/008/25) sonaba a otro hiper tecnicismo sobre el mercado eléctrico, sin relevancia más allá de los ingenieros. De hecho, pasó prácticamente desapercibida para el mercado. Sin embargo, traducido a un lenguaje para que lo entiendan los casi 40 millones de clientes de luz que hay en España, el enunciado de la resolución se resume en dos palabras: “guerra total”.
La RDC/DE/008/25 es el mayor bombardeo hasta ahora dentro de un conflicto que se viene larvando desde hace meses -sobre todo a raíz del apagón de abril de 2025– por culpa del penoso estado de saturación de las redes eléctricas en España.
En apenas 13 páginas (5 de la resolución, y 8 de su memoria justificativa ), esa resolución condensa una batalla político-empresarial sin precedentes en España, ya totalmente desbocada y en la que de forma indiscriminada todos disparan contra todos, culpándose mutuamente de un problema de dimensiones multimillonarias, consecuencias imprevisibles y soluciones que no llegan.
REE vs. Iberdrola y Endesa
La resolución otorga tres meses de prórroga a Red Eléctrica (REE) -el gestor de las líneas de alta tensión en España- para que esta compañía, dependiente de la semiestatal Redeia, detalle qué nudos de la red de luz tienen capacidad para conectar a nuevos consumidores, entre ellos, a los data centers (CPDs o centros de procesamiento de datos), que son legión y esperan ansiosos puntos de acceso.
Tres meses más de parón
Frente a la fecha tope prevista del 2 de febrero, ahora se plantea el 4 de mayo. Todo ello a petición de la propia REE, que culpa a Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP -las eléctricas propietarias de las líneas de distribución, que llegan a casa de los usuarios-, de no facilitar el acuerdo para mapear la red.
Según REE, de 542 nudos donde se juntan la red de alta tensión de esta compañía y las redes de distribución de Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP, solo ha sido posible acuerdo en 141, es decir, el 26% -después de más de un año de negociación-.
Cisma CNMC y Gobierno
En el caso de alguna eléctrica, que no se nombra, el acuerdo sólo ha sido posible “en el 11% de los nudos“, denuncia REE a la CNMC, tal como se recoge en la resolución. En ese fuego cruzado, la CNMC, presidida por Cani Fernández, vivió el viernes su propio calvario.
La RDC/DE/008/25 se publicó sin apenas publicidad por el propio cisma interno en el consejo de la CNMC y de éste con el Ministerio de Transición Energética, a cuyo frente está Sara Aagesen, indican fuentes conocedoras. El Gobierno presionó para acelerar la resolución, en contra de una parte del consejo, que impuso trámite previo de audiencia, aunque fuera mínimo -hasta este próximo viernes-.
La RDC/DE/008/25 se ha convertido en la última entrega de una guerra en la que cada vez es más difícil guardar las formas y que lo salpica todo, mezclándose los relatos.
El encontronazo por el mapeo de REE, entre Gobierno y CNMC, y dentro de la propia Comisión, es una réplica del que ya se vivió a la hora de fijar los peajes de las redes, es decir, lo que cobran las eléctricas por el uso de sus líneas. La RDC/DE/008/25 además agita otras trincheras, como la de los centros de procesamiento de datos.
No caben ‘data centers’
Tal como recoge la resolución, REE explica ante la CNMC la delicada situación de la red eléctrica, al indicar que, según las especificaciones que se intentan establecer, “actualmente aproximadamente el 90% de los nudos de la red de transporte tendrían su capacidad de acceso nula”.
Es más, los 9.000 megavatios de instalaciones como los data centers y otras, con permisos de acceso y conexión a la red de transporte ya otorgados “podrían no presentar suficiente robustez” frente a huecos [oscilaciones bruscas] de tensión eléctrica.
Mucho dinero
¿Qué hay detrás de toda esta guerra? Muy sencillo: dinero. Hay muchísimo en juego, porque España se enfrenta a la mayor reconfiguración de la red eléctrica que ha hecho el país desde que, en los años 80, se cambió todo el mercado para modernizarlo.
Las batallas por ese dinero se han ido solapando. Las grandes eléctricas han abierto fuego contra la CNMC porque ésta ha fijado unos peajes por sus redes para 2026-2031 del 6,58%, frente al 7%-8% que querían. Se juegan 15.000 millones de retribución total. Las grandes eléctricas argumentan que la baja retribución desincentiva la inversión para tener más y mejores redes, lo que a su vez colapsa aun más las líneas e impide el desarrollo de cientos de proyectos, como los data centers.
Estos se han subido con virulencia a la guerra eléctrica amenazando con cancelar y deslocalizar cientos de planes en España si no pueden enchufarse a la red. No dudan en exhibir su poder: entre 70.000 y 80.000 millones de inversión en juego si no obtienen lo que quieren. El Gobierno, que teme que muchos de esos proyectos sean pura especulación con las licencias de acceso a la red -como la que se vivió en renovables- va poniendo parches. En septiembre respondió con un plan -por concretar- de 13.600 millones de inversión para REE. Todo ello en paralelo a intentar convencer a la CNMC -sin éxito- de fijar peajes de luz algo más altos.
