Fuente: Expansión
El caos en el precio de la luz, la presión financiera y la pérdida de licencias por no cumplir plazos causan estragos. Las instalaciones bajan al nivel de hace cinco años, en plena pandemia.
El número de instalaciones en operación y en desarrollo de eólicas y fotovoltaicas en España está en caída libre. En junio, dos meses después del apagón, se situó en 157.800 megavatios (MW). Es una cifra que está muy lejos de los 172.000 MW de récord que alcanzaron hace apenas un año, en plena euforia de las renovables. Así se desprende de los datos mensuales de Red Eléctrica, la filial de Redeia encargada de gestionar los flujos de luz en España.
¿Qué ocurre? Sencillo. Hay cientos de proyectos que se están cancelando. Y los que se desarrollan y se enchufan a la red no son suficientes para compensar ese descenso. ¿Es algo temporal o estructural? Casualmente, ha coincidido con los meses caóticos que ha vivido el sector eléctrico español tras el apagón masivo del pasado 28 de abril.
Este cero eléctrico, sin precedentes en Europa, ha generado enormes distorsiones en los precios de la luz y en el mix de generación eléctrica, entre otros efectos. Ninguno de esos efectos ha ayudado a impulsar las renovables. Al contrario, han contribuido a amplificar un retroceso que empezó a detectarse hace meses.
La caída en el número de proyectos comenzó en febrero por un cúmulo de factores. A la volatilidad de los precios eléctricos se sumó el endurecimiento de las condiciones financieras con la subida de tipos. Todo ello, además, en un año en el que cientos de proyectos tenían que cumplir con unos plazos de puesta en servicio (hitos) para no perder licencias de enganche a la red.
Entre las medidas antiapagón del Gobierno aprobadas hace unas semanas estaba ampliar esos plazos, para salvar a cientos de proyectos de la quema. Pero el apagón de abril y todo lo que ha acarreado ha terminado por pinchar la burbuja.
Lo peor desde la pandemia
Solo en mayo y junio, se han perdido 2.000 MW de golpe. Los 157.800 MW que existen en la actualidad es la cifra más baja desde el año 2020, es decir, hace cinco años, en plena pandemia. Es un batacazo que empieza a cuestionar el cumplimiento del Plan Nacional de Energía y Clima (Pniec), la hoja de ruta de energías renovables del Gobierno. La pregunta es si aguantará o necesitará ser revisado.
No es la primera vez que el Pniec tiene una actualización. La última fue en diciembre de 2024. El problema ahora es que en algunos parámetros esa nueva versión ya se está incumpliendo. Y no ha pasado ni un año.
En eólicas, por ejemplo, hay operativos 24.800 MW. El Gobierno preveía, en una primera versión del Pniec (junio 2023), 40.000 MW este año. En la última actualización rebajó la expectativa a 36.149 MW, que no se alcanzará ni de lejos. Ni siquiera en fotovoltaica se están cubriendo objetivos a pesar de su enorme crecimiento. Hay 23.100 MW en servicio. Son más que los 21.700 MW que preveía el Gobierno en un primer Pniec. Luego, ante la euforia de las fotovoltaicas, elevó las expectativas a 46.500 MW para este año. Pero pecó de exceso de optimismo. Esa cifra no se alcanzará.
La evolución del mercado ha hecho saltar por las aires un Pniec tras otro. Pero ahora es más preocupante. Por primera vez las expectativas se han roto a la baja, descomponiendo así la hoja de ruta verde del Gobierno, el pilar de su política energética. Entre eólicas, fotovoltaicas y almacenamiento, el Gobierno preveía 157.200 MW operativos en 2030. Es prácticamente lo mismo que los 157.800 MW que suman ahora todos los proyectos (operativos, en desarrollo, y esperando licencia). Si sigue la tendencia, este mes el Pniec estará por encima de los proyectos vigentes.
El precio de la luz se multiplica por cuatro
Es decir, se ha multiplicado casi por cuatro, o lo que es lo mismo, ha subido casi un 300%. Para algunos expertos, es una de las consecuencias del corte masivo de luz ocurrido en España el 28 de abril.
Tras el apagón, el gestor de la red (Redeia) activó lo que técnicamente se conoce como “operación reforzada”. Está programando más centrales tradicionales de producción de luz -que son más caras- para apuntalar el sistema y compensar las oscilaciones de tensión de las renovables.
En la subida de la luz también pueden influir otros factores, como la ola de calor, que ha disparado el consumo eléctrico. Lo cierto es que la subida no es puntual sólo en el mercado spot (diario) del pool. También afecta a los contratos de suministro a largo plazo (PPAs), que han pasado de 54 euros MWh en abril a 58 euros MWh ahora.
Fotovoltaicas y eólicas al ralentí y gas al máximo
A las 12:30 del pasado viernes, con un sol radiante en España y prácticamente el mismo viento que el 28 de abril, había 13.000 MW de fotovoltaicas operativos y 2.900 MW de eólicas. Suponían el 33% y el 7,5% de toda la producción de luz. Es decir, sumaban algo más del 40% de toda la producción, 24 puntos porcentuales menos. Las centrales tradicionales de los ciclos combinados (de gas), han duplicado su peso. De 1.600 MW en el momento del apagón (4,8% de todo el sistema) han pasado a 3.900 MW (9,76%) de toda la producción en un día normal como el pasado viernes.
