Fuente: Expansión
Renovables sin control, enganches anormales, incumplimientos en redes… El análisis del apagón evidencia, por primera vez, un sistema eléctrico mucho más frágil de lo esperable.
Renovables sin control, ni societario, ni técnico. Instalaciones que no se sabe de quién son, o que están temerariamente conectadas a la red. Enganches para grandes consumidores que no cumplen los requisitos establecidos. Redes eléctricas con deficiencias en sus conexiones.
Son solo algunos de los graves problemas que existen en estos momentos en el sistema eléctrico español y que, por primera vez, se han puesto de manifiesto en el informe elaborado por el Gobierno para esclarecer las causas del apagón del pasado 28 de abril.
El informe, de 182 páginas, reparte culpas entre Red Eléctrica (gestor de los flujos de electricidad) y las grandes eléctricas generadoras de luz, como Iberdrola, Endesa y Naturgy. Sobre todo entre las eléctricas generadoras.
Pero al margen del morbo mediático y la relevancia jurídica de señalar un culpable concreto, el informe va más allá y, por primera vez , analiza con crudeza el sistema eléctrico español en su conjunto.
El diagnóstico no es bueno. Existen enormes deficiencias que se han ido acumulando a lo largo de años y que, sin duda -según explica el informe-, contribuyeron al colapso eléctrico del 28 de abril.
El documento, relativamente fácil de entender para los no expertos, dedica un capítulo a describir esos fallos.
Chapuzas
Una conclusión que se podría extraer es que el sistema eléctrico español, que se consideraba como uno de los más robustos y ejemplares de Europa, en realidad se encuentra en un estado bastante mejorable, por no decir penoso, tras décadas acumulando falta de inversiones, irregularidades o, sencillamente, chapuzas.
Por ejemplo, el informe detalla que en renovables se han analizado “las 850 instalaciones con mayor generación” en el momento del apagón. Y se ha descubierto que “casi el 22% no cumplían el criterio de factor de potencia aplicable”. Es decir, contribuyeron de esta manera a las oscilaciones del sistema eléctrico que desembocaron en el apagón.
Según el análisis, en los nodos donde “el cumplimiento no era el esperable, la generación era relativamente baja (con una media del 11% con respecto a la potencia instalada)”.
Se escapa al control
En el caso de consumidores, “de 141 puntos de suministro conectados directamente a la red de transporte [grandes consumidores], se ha detectado que 20 [14%] no cumplían con el factor de potencia exigido por la normativa”.
En el caso de las redes, “de un total de 283 puntos frontera [entre líneas de transporte y de distribución]”, se han detectado “incumplimientos” en hasta el 21%. El informe es tajante. “Se puede concluir que distintas instalaciones” contribuyeron a “aumentar la tensión”, causa técnica y objetiva del apagón o, “en todo caso, no contribuyeron a mejorar la situación en la proporción esperada”.
El problema no es sólo técnico y puntual. Es estructural. El informe presenta un sistema eléctrico enmarañado que en muchas ocasiones se escapa al control. “El despliegue de la generación renovable vivido en España en los últimos 25 años” ha favorecido “la aparición de complejas estructuras de evacuación [de electricidad]”. “En la mayoría de los casos, varias instalaciones se conectan a un único punto”, apunta el informe.
Modo ‘árbol de Navidad’
“Se han desarrollado redes privadas en forma de árbol de Navidad, de las que cuelgan decenas de plantas de distintos titulares“. Si hay un problema con el tronco, se cae todo el árbol. “Cada planta, a su vez, puede estar adscrita a su propio centro de control, mientras que la parte común puede estar gestionada por una entidad sin personalidad jurídica (AIE) o incluso por un tercero”, añade.
Subcontratas
El titular de la infraestructura común “suele, a su vez, subcontratar a un tercero”, que “maniobra y controla las protecciones”. “Estas estructuras de titularidad y gobernanza tan complejas” han reconocido “no tener capacidad para recabar y analizar datos”.
Además, los generadores conectados “aguas abajo” en ese árbol de Navidad “no siempre tienen visibilidad ni capacidad de gestión de las condiciones y operación de las infraestructuras”.
En relación con la tensión -clave en lo sucedido el 28 de abril-, “distintos generadores han reportado no conocer los datos relativos a las medidas y gestión de las infraestructuras de evacuación a las que se conectan”.
Esto es crucial para evitar futuros apagones, porque todas las infraestructuras de evacuación deberían tener sus propios mecanismos para contribuir a gestionar la tensión del sistema eléctrico, concluye el informe.
