Fuente: Invertia
España lleva mirando al cielo desde hace semanas. Solo enero se ha convertido en uno de los meses más lluviosos registrados en la España peninsular desde el inicio del siglo, y febrero lleva el mismo camino, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
La acumulación de agua en los embalses hasta niveles máximos tiene una consecuencia directa: hay que abrir las compuertas, lo que dispara la generación eléctrica en aquellos donde hay una central hidráulica, y expulsa a otras tecnologías, como la fotovoltaica (que ya estaba sufriendo por su exceso de capacidad), la eólica y el gas.
Y como guinda, “entre el viento y cada vez más agua barata, van a seguir los precios bajos en el mercado eléctrico”
Y es que desde que comenzó el año, el tiempo no ha dado tregua. Una sucesión de seis borrascas (Goretti, Harry Ingrid, Joseph, Kristin y Leonardo) se han ido entrelazando, primero llevando a la eólica a un récord de producción y ahora a la hidroeléctrica.
Sin embargo, “con una hidráulica cerca de récord (ha llovido aún más que en 2014)”, el mix eléctrico ha contado con hasta 8 GW de caudales fluyentes, más que en 2025″.
“Ya van 69 horas en el mercado eléctrico en estos diez días de febrero con precios cero o por debajo de cero. Se ve improbable no rebasar las 1.000 horas en 2026 que superen la energía renovable producida en precios cero en 2025. Tanto agua y viento están saturando el mercado en las horas no solares, lo cual es atípico”.
Para este martes 10 de febrero, el pico máximo de precios en el pool es de tan solo 35,00 euros/MWh entre las ocho y las nueve de la noche, el resto del día se mantiene muy cercano al cero, y por tanto la media del día apenas es de 4,69 euros/MWh.
Agua vs. gas
Los embalses peninsulares (tanto consuntivos como hidroeléctricos) han subido en conjunto varios puntos porcentuales en pocas semanas. Es su mayor subida en 30 años, concretamente desde enero de 1996.
Pero este aumento de la producción hidroeléctrica reduce el “hueco térmico” que queda para los ciclos combinados (gas), lo que abarata el precio de la luz.
Además de expulsar volumen de generación de gas, el agua marca cada vez más el precio marginal, por ejemplo, en 2023 la hidráulica (gran, mini y bombeo) fijó el precio en más del doble de horas que los ciclos combinados.
La mayor parte de la potencia hidroeléctrica en España está en manos de las grandes eléctricas, Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP, Repsol y, además de un mosaico de pequeños titulares.
En un contexto de mucha agua y mucha renovable variable, los titulares de estas centrales las hacen participar en el mix como “comodín” de precio y de flexibilidad, mientras los ciclos combinados quedan como respaldo para puntas de demanda o situaciones de baja producción renovable.
En 2025, la participación de esta tecnología en el conjunto del mix eléctrico fue del 12,4%, según los últimos datos facilitados por REE (Red Eléctrica).
La importancia del bombeo
Pero ese exceso de agua también puede maximizar el uso de los bombeos. España tiene actualmente una potencia hidráulica instalada de 17.102 MW, lo que abre muchas posibilidades para el desarrollo de sistemas de bombeo asociados a las centrales.
Las centrales de regulación y bombeo permiten almacenar energía (bombeando agua a un embalse superior) y liberarla cuando el sistema lo necesita, actuando como “batería” a gran escala. Actúan como el gran amortiguador del sistema: almacenan excedentes baratos de hidroeléctrica, eólica y solar y los devuelven en las puntas, estabilizando el mix y los precios.
España dispone de más de 5.600 MW de potencia en centrales de bombeo (unas 18) y hay potencial para construir hasta 10.000 MW (10 GW) más con un coste inferior a 1.000 euros/kW haciendo reversibles centrales de turbinado existentes (con un coste entre 150 y 500 euros/kW) o conectando dos embalses existentes mediante grupos reversibles (con un coste entre 500 y 1.000 euros/kW).
