Fuente: El Confidencial
La administración americana, ante la que la Unión Europea ha tenido que llevar a cabo un permanente ejercicio de lobby para que mantenga el respaldo a Ucrania, presiona ahora a los Veintisiete para que dejen de comprar gas y petróleo a Moscú.
“Si los europeos marcaran un límite y dijeran que ya no van a comprar más gas ni más petróleo ruso, ¿eso tendría una influencia sobre EEUU para ser más agresivos también? Absolutamente”, ha señalado en las últimas horas Chris Wright, secretario de Energía de EEUU. La Comisión Europea tiene por el momento un plan para cortar la compra de energía rusa en los próximos tres años.
Por su parte, los europeos también están ejerciendo presión sobre la administración de Estados Unidos. Desde hace tiempo, tanto la Comisión Europea, como las capitales europeas, le piden a Washington que imponga nuevas sanciones contra Moscú. Tienen la esperanza de que el presidente Donald Trump, tras sus intentos fallidos de llevar a su homólogo ruso Vladímir Putin a la mesa de negociación, escuche a los sectores de su administración que llevan tiempo avisándole de que el Kremlin no es de fiar.
Un portavoz del Ejecutivo comunitario ha informado que David O’Sullivan, el enviado especial de la Unión Europea para el sistema de sanciones, está en Washington “para dialogar acerca de las sanciones”. El portavoz ha indicado que “la Comisión también se ha puesto en contacto con las capitales para preparar nuevas multas”. La entidad está organizando una nueva serie de medidas restrictivas.
El mensaje de Washington se ha entendido con total claridad en Bruselas: la administración Trump considera que para imponer nuevas y duras sanciones contra Rusia, la UE debería dejar de adquirir energía de Rusia, y pronto. EEUU lleva tiempo solicitando a los Veintisiete que sustituyan el gas ruso, que sigue llegando al club comunitario, fundamentalmente como gas natural licuado (GNL), por GNL americano. El gas ruso representó menos del 19% del total de las importaciones del gas de la UE en 2024, según datos del Consejo Europeo, a pesar de esto las importaciones de GNL ruso de España, Francia e Italia han crecido en los últimos años.
La compra de energía estadounidense forma parte del acuerdo que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, cerró con Trump en Escocia a finales de julio. Y Bruselas siempre se ha mostrado abierta a aumentar las compras de energía americana como una manera de calmar los ánimos con Trump.
La UE ya tiene sobre la mesa un plan para terminar con la compra de energía rusa en 2028, aunque sigue contando con la oposición de algunos Estados miembros, y ante la presión de EEUU Dan Jorgensen, comisario de Energía, ha recordado recientemente que el compromiso sigue en pie. Wright visitará Bruselas esta semana con la intención de seguir presionando a la Comisión Europea para que adelante sus planes.
“Quieres proveedores que sean tus aliados, no tus enemigos. La otra razón es que es un gran objetivo de la administración Trump, y creo que también de la UE, que es terminar con la guerra ruso-ucraniana. Rusia financia su maquinaria militar con exportaciones de petróleo y gas natural, y si cortas las compras europeas, se termina el dinero”, añadió Wright en una entrevista este domingo, replicando un argumento con el que la Comisión Europea ha explicado su plan para cortar la compra de energía rusa.
