Fuente: El Economista
La tensión geopolítica, que parecía enterrada, vuelve a aparecer. Después de la captura de Nicolás Maduro, la Casa Blanca se giró hacia Oriente Medio y su mirada se fijó en Teherán. Tras una amenaza de intervención entre protestas masivas del pueblo persa, todas las partes se sentaron a negociar un posible nuevo acuerdo nuclear. Las amenazas de intervención se relajaron y el hacha de guerra parecía ya enterrada pero en las últimas horas los tambores vuelven a sonar. Por la tarde del martes, Washington movió una gran cantidad de aviones militares, reforzando la presión sobre el régimen del ayatolá. Parece que la negociación ha encallado y los mercados reaccionan con contundencia ante el aumento del riesgo de una nueva guerra.
El precio del petróleo se dispara ya más de un 3,04% hasta los 68 dólares por barril de Brent. La subida es prácticamente idéntica en el barril con referencia en Texas, el WTI, que sube un 3,18%. Esto desde el punto de vista de la energía, pues los metales preciosos también saltan de manera contundente mientras se incrementa la tensión. La onza de oro repunta un 2,22% y supera ya los 5.000 dólares por onza. La plata se dispara un 5,8% y ya toca los 77,83 dólares. El S&P 500 ya ha amanecido con la noticia y sube un 0,64%, mientras que el EuroStoxx se revaloriza un 0,95%.
Si bien la tensión venía creciendo de un tiempo a esta parte, el choque con Irán está entrando en una nueva dimensión en las últimas horas. Ayer, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, se mostraba satisfecho por unas negociaciones “bastante series” y celebraba avances. “Se presentaron diversas ideas, que se debatieron con seriedad, y finalmente se logró un acuerdo general sobre un conjunto de principios rectores sobre los que nos basaremos a partir de ahora y que incluiremos en el texto de un posible acuerdo“, afirmaba.
Pero la situación ha cambiado de la noche a la mañana. A primera hora del día se han conocido unas declaraciones del vicepresidente, J.D Vance, en las que se mostraba muy pesimista. “Algo que diré sobre la negociación de esta mañana: en cierto modo, salió bien; acordamos reunirnos después. Pero en otros aspectos, quedó muy claro que el presidente ha establecido límites que los iraníes aún no están dispuestos a reconocer ni a enfrentar”, se quejó a la cadena Fox News. En ese sentido, amenazó a Teherán abiertamente. Ante la falta de avances y el hecho de que Irán “no ha abordado las líneas rojas”, declaró que “contamos con un ejército muy poderoso y el presidente ha mostrado su disposición a usarlo”.
Aviones volando a Europa
Más allá de las declaraciones, EEUU está enseñando el ‘palo’, con movimientos importantes de tropas hacia Oriente Medio. La revista Air and Space Forces, dirigida por exmilitares del Ejército del Aire del país, ha confirmado que en las últimas horas se han producido numerosos traslados de cazas hacia bases en Europa y Oriente Medio, como punto de encuentro para dirigirse posteriormente hacia Irán.
En total, se han detectado numerosos F-16, F-22, F-35 o P-8 Poseidon dirigiéndose a esas bases. Diversos observadores militares han contado más de 200 vuelos entre bases estadounidenses en total solo este martes, que se unen a los que ya estaban estacionados en esas zonas, como numerosos aviones cisterna de reabastecimiento o aviones antirradar, según recogía el New York Times hace pocos días. Además, el portaaviones Gerald Ford, desplegado hasta ahora en Venezuela, está ya acercándose al Estrecho de Gibraltar y podría llegar al este del Mediterráneo antes del final de la semana. Una escalada de la presencia militar a este nivel no puede ser meramente decorativa, advierten los analistas bélicos: no tiene ningún sentido desplazar a un contingente tan amplio de soldados y naves si no hay una intención real de usarlos en un corto espacio de tiempo.
Ejercicios en el estrecho de Ormuz
En respuesta, Irán, en plena escalada de tensión, ha suspendido durante horas el tráfico por el estrecho de Ormuz. Por este paso angosto cruza el 20% del crudo de todo el planeta y el 31% de todo el tránsito petrolero por mar, lo que supone más de 13 millones de barriles por día. Según ha anunciado el régimen de los ayatolás, una serie de cierres parciales ocurrirán durante el día de hoy mientras realizan unas maniobras de seguridad. Buques de guerra, helicópteros, drones y misiles se han congregado en la zona.
EEUU no se ha tomado bien esta decisión y ha ordenado el despliegue de un portaaviones junto con su grupo de combate a la región para disuadir a Teherán. Cabe destacar que EEUU ya estuvo oficialmente en guerra en junio de 2025 durante 12 días con Irán durante los cuales bombardeó junto con Israel las instalaciones nucleares del régimen islámico. El medio Axios ha publicado este miércoles que Trump está estudiando una operación abierta al estilo Venezuela, pero que se extienda durante varias semanas en vez de ser un golpe puntual.
Desde Saxo Bank creen que estos movimientos militares y declaraciones son solo una escalada y la sangre no llegará al río. “Soy cínico y sigo sin creer que Trump se arriesgue a aumentar los precios de los combustibles en su país en un año electoral en el que la asequibilidad es una prioridad”, dijo Ole Sloth Hansen, jefe de estrategia de materias primas en Saxo Bank. No lo ve así Marko Kolanovic, ex estratega en jefe de JP Morgan comenta que “la guerra con Irán, que parece casi inevitable, no es alcista para las acciones”.
Desde Kpler explican que un conflicto con Irán sería “un shock dramático para el mercado“. Más allá del estrecho, el país exporta actualmente 1,6 millones de barriles por día, el 4,1% del comercio mundial. Eso no sería un gran problema pues en un mercado sobreabastecido “podría compensarse perfectamente con una mayor producción de Arabia Saudí”. Sin embargo, “el riesgo más alto es un bloqueo del estrecho de Ormuz pues dejaría fuera de servicio a una gran parte de la flota mundial y crearía “una situación caótica”. Goldman Sachs calculaba hace meses que si se cerrase el estrecho los precios podrían dispararse hasta los 110 dólares el barril. Citigroup apuntaba a unos 90 dólares, basándose en la idea de un corte temporal. JP Morgan, por su parte, hablaba de un rango de entre 120 y 130 dólares por barril.
Todo depende de Trump
La gran pregunta es si estos movimientos son solo una forma extrema de presionar al máximo a Irán, aprovechando la debilidad interna del régimen tras semanas de protestas, o si Trump de verdad quiere lanzarse a una guerra. Desde Axios advierten de que el magnate va en serio: “El jefe se está cansando. Algunos a su alrededor le advierten que no vaya a la guerra con Irán, pero creo que hay un 90% de posibilidades de que veamos una acción cinética en las próximas semanas”, ha dicho al medio uno de los asesores de Trump.
El presidente ha insistido numerosas veces en que no quiere quedar atrapado en una “guerra eterna”, como las de Irak o Afganistán, que debilitaron económica, militar y políticamente al país durante décadas. Sin embargo, Trump ha demostrado ser capaz de iniciar ataques militares si son para ejecutar un acto puntual, como el secuestro de Nicolás Maduro, o si pueden terminarse en un breve espacio de tiempo, como el bombardeo de las instalaciones nucleares de Irán el pasado verano.
El peligro es que, como dice el medio estadounidense, Trump esté preparado para lanzar una operación que dure semanas, y que el régimen del ayatolá no acepte su destrucción sin más y, al contrario que en junio, decida responder a los ataques estadounidenses. Un intento de invasión por tierra sería algo que Trump, más acostumbrado a los bombardeos a distancia, no ha vivido hasta ahora, y que en el peor de los casos podría acabar como Irak si el ejército iraní decide apostar por las mismas técnicas de insurgencia que sus vecinos. Llegar a las elecciones legislativas de noviembre con soldados estadounidenses muertos sería insoportable para los candidatos republicanos. Solo Trump sabe lo que va a hacer, pero sus opciones son todas muy peligrosas, y los mercados lo saben.
