Fuente: El Economista
El mercado petrolero global se estrecha cada vez más por la guerra de Irán y EEUU no está teniendo más remedio que levantar la mano con una Rusia que se erige como una de las mayores beneficiarias de la crisis. Washington ha emitido su segunda autorización para que los compradores adquieran cargamentos de petróleo ruso que ya se encuentran en el mar, ampliando así la exención temporal concedida la semana pasada únicamente a la India en un esfuerzo por aliviar la presión sobre los precios mientras continúa la guerra en Oriente Medio.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha afirmado en una publicación en las redes sociales que la iniciativa está diseñada para ser una “medida a corto plazo y estrictamente adaptada” que “solo se aplica al petróleo que ya está en tránsito y no proporcionará un beneficio financiero significativo al Gobierno ruso”. Hace pocos días, Washington dio su aquiescencia para que la India, gran comprador, vuelva a recibir barriles rusos.
Esta medida se fundamenta en la ‘nueva realidad’ de las exportaciones de petróleo ruso. El cada vez más estrecho cerco de EEUU y sus socios occidentales sobre los buques de la flota fantasma rusa ha hecho que muchos de ellos queden ‘a la deriva’ en el mar a la espera de comprador, formando una gran bolsa de petróleo quieto en el agua que ahora puede ayudar a normalizar el mercado.
El Gobierno estadounidense ha tomado una serie de medidas para frenar la subida de los precios del crudo y los combustibles desde que comenzaron los ataques contra Irán hace casi dos semanas, como la liberación prevista de 172 millones de barriles de su reserva de petróleo de emergencia. Ha barajado otras ideas, que van desde la intervención en los mercados de futuros hasta la derogación de una ley centenaria que exige que se utilicen buques estadounidenses para transportar mercancías entre puertos estadounidenses.
Sin embargo, el impacto ha sido escaso, ya que el crudo Brent sigue cotizando cerca de los 100 dólares el barril. Los analistas señalan que la última medida para aumentar el suministro sería bienvenida, pero que no representaba una solución. Además, supone una cierta contradicción para EEUU a medida que han surgido informaciones de que Rusia, antiguo aliado de Irán, está colaborando con el régimen de Teherán para hacer frente a los bombardeos de EEUU e Israel.
“Por supuesto, cualquier suministro ayuda, pero esta ayuda es menor de lo que parece“, afirma a Bloomberg Robert Rennie, director de investigación de materias primas de Westpac Banking. El analista estima que, de los 125 a 150 millones de barriles de crudo ruso que se encuentran en el mar, aproximadamente un tercio se encuentra frente a las costas de China y es probable que acabe almacenado, mientras que entre 30 y 40 millones de barriles se encuentran en la India y es probable que se consuman allí. El resto se encuentra en el Mediterráneo y el Atlántico. “En realidad, solo estamos hablando de reemplazar quizás cuatro o cinco días de exportaciones perdidas del Golfo. Sin duda, ayuda, pero no es la panacea”, aclara.
La citada exención temporal concedida a la India desde la semana pasada se aplica al petróleo cargado antes del 12 de marzo y tiene una duración de un mes, lo que limita el número de buques que pueden llegar a tiempo a los principales compradores.
Según los datos de seguimiento de buques de Bloomberg, unos 30 buques en aguas asiáticas transportan crudo y productos rusos que podrían estar disponibles para su compra. Los buques están mostrando la señal “para pedidos”, lo que significa que aún no tienen un destino claro, o se dirigen a Singapur o Malasia, aguas en las que los petroleros suelen permanecer mientras se venden las cargas.
Un gran ‘alcista’ vive en el Kremlin
“Si los precios del petróleo vuelven a dispararse, tal vez porque Irán intensifica sus ataques contra los petroleros en el Estrecho de Ormuz, aumentará aún más la presión para levantar las sanciones a Rusia“, afirma Robin Brooks, investigador principal del Brookings Institution y uno de los analistas que más ha avisado sobre el beneficio que puede sacar ahora el Kremlin.
Brooks es muy claro en su análisis: “Rusia es, con diferencia, la mayor beneficiaria de los combates en el Golfo. Esto se debe a que el cierre del Estrecho de Ormuz está transformando el mercado petrolero mundial de superávit a déficit en un período muy breve. Como resultado, el petróleo ruso ha pasado de ser un paria mundial a ser ahora extremadamente codiciado, con el descuento del crudo de los Urales frente al Brent de referencia mundial prácticamente desapareciendo. Si se permite que esto persista, Rusia cosechará otra ganancia inesperada como la de 2022. Esta ganancia fue tan grande que, en un año, compensó todas las reservas oficiales de divisas de Rusia congeladas por Occidente”.
“Uno de los mayores alcistas del petróleo en el mundo, por supuesto, reside en el Kremlin. Vladímir Putin se beneficiará de la guerra gracias al aumento de los precios del petróleo y a la mayor demanda de su propio crudo sancionado”, adelantaba ya hace días Javier Blas, reputado analista energético de Bloomberg en una columna.
“No hace falta mucha imaginación para darse cuenta de que los ingresos fiscales aumentarán drásticamente en marzo y probablemente igualarán las ganancias inesperadas de 2022″, continúa Brooks. “Las buenas noticias para Rusia, por desgracia, no acaban ahí. El aumento de los precios del petróleo significa que la prohibición de los servicios marítimos no se incluirá en el vigésimo paquete de sanciones que la UE planea finalmente implementar la próxima semana”, concluye el analista.
Desde BCA Research, su estratega Matt Gertken traslada el efecto a la geopolítica: “Rusia gana algo de influencia. Las arcas rusas crecerán con el aumento de los precios de la energía. La política europea cambiará ante el aumento de los precios de la energía y se volverá más complaciente con Rusia. Europa apoyará más la búsqueda de un alto el fuego (en Ucrania) y la reducción de las sanciones económicas por parte de la Administración Trump. La atención mundial se desplazará de Europa del Este hacia Oriente Medio”.
