Fuente: El Economista
La vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha presentado hoy por sorpresa un primer borrador de Planificación energética a 2030 así como un incremento en la capacidad de inversión en la red de distribución tras las quejas de Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP por el colapso existente en los accesos a la red de distribución para la demanda. De este modo, el Gobierno pretende destinar más de 34.000 millones a redes en los próximos cinco años para avanzar en el proceso de electrificación de la economía, alrededor de 20.000 millones en distribución y 13.590 millones en transporte.
La primera medida presentada por el Gobierno consiste en un proyecto de Real decreto que ampliará temporalmente los límites de inversión. El borrador de esta medida saldrá a audiencia pública hoy con cinco grandes ejes: La anticipación de inversiones, la orientación de inversiones según necesidades, la transparencia y la participación, la modernización de la red y los precios competitivos.
El Gobierno incrementa el 62% el límite de inversiones frente a los actuales, lo que supondrá 7.700 millones más en distribución que se sumarán así a los más de 12.000 millones que ya se hubiesen invertido sin ninguna actuación por parte del Ejecutivo, ya que el crecimiento del PIB permite ir elevando anualmente esta cifra.
Esta cantidad, que será un incremento fijo sobre el límite fijado de cada año, tendrá que destinarse al refuerzo de la seguridad al menos el 10%, habrá un 15% de inversión anticipatoria y un 5% incremental para la protección de la avifauna. Los planes deberán ser públicos y comprensibles para que se pueda seguir la actuación de las eléctricas en este sentido, puesto que la financiación de esta inversión se suma al coste de los peajes de las tarifas eléctricas y el Gobierno no quiere contar con instalaciones que no supongan un incremento de la demanda y eleven los coste de manera innecesaria.
Por otro lado, el Ejecutivo presenta también la planificación a 2030 donde todavía tendrá que llevar a cabo nuevas consultas con las comunidades autónomas y una audiencia pública.
La planificación incluirá una inversión de 13.590 millones de euros, lo que supone un 62% más respecto a los estándares de inversiones, donde no se contabilizan los 1.520 millones de euros de interconexiones europeas, que están fuera de los topes de los límites de inversión.
La Propuesta de planificación plantea atender 27,7 GW desde la red de transporte, lo que implica multiplicar por 14 los 2 GW que atendía la vigente Planificación con horizonte 2026. Este fuerte crecimiento también se produce en la red de distribución, con 5,3 GW, y por eso la propuesta plantea un total de 422 ampliaciones de conexión (142 en la red de transporte para nuevos consumidores, 84 para agentes especiales, como ADIF y puertos, y 196 apoyos a la red de distribución), repartidos de la siguiente forma: 9 GW para proyectos industriales, 1,8 GW para desarrollos residenciales y nuevas viviendas, 560 MW para electrificación ferroviaria, 1,2 GW para electrificación portuaria, que permitan prácticas como abastecer las necesidades de las embarcaciones desde tierra, 13,1 GW para producción de hidrógeno verde y 3,8 GW para centros de procesamiento de datos.
La nueva planificación incorporará, por ejemplo, el mallado de Jaén, las interconexiones con las islas o al refuerzo de los accesos de los polígonos industriales, pero también reforzará la seguridad después del apagón sufrido el pasado 28 de abril con la instalación de equipos de compensadores síncronos o una mayor digitalización en las redes.
En el caso de la generación, las peticiones de nuevas instalaciones de renovables están alienadas con los objetivos establecidos para 2030, lo que muestra que se mantiene el atractivo del país en este ámbito: hay peticiones por 60 GW de nueva eólica –el doble de lo previsto en el PNIEC–, otros 150 GW de fotovoltaica –cinco veces más que en el PNIEC– y más de 100 GW de almacenamiento, que multiplican por nueve las previsiones del PNIEC.
La Propuesta, plantea actuaciones de mejora en el 21% de la red y nuevos ejes para cohesionar y vertebrar más el territorio, con especial incidencia en zonas rurales. Estos refuerzos, por otro lado, facilitarán la integración de las renovables y el almacenamiento previsto –incluidos 6,6 GW de hidroeléctrica reversible–, limitando los vertidos esperados al final de la década al 3,3%.
