Fuente: El Economista
El mercado petrolero se está estrechando sobremanera según el conflicto en Irán suma días y algunos actores empiezan a tomar medidas casi desesperadas. La mayor empresa petrolera de Arabia Saudí ha estado contratando grandes petroleros a precios desorbitados y ahora una colosal flota se dirige al Mar Rojo para cargar el crudo del reino como solución alternativa al bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Según las listas de fletes repasadas por Blomberg, la Compañía Nacional de Transporte Marítimo de Arabia Saudí, conocida como Bahri, ha contratado al menos seis petroleros de gran tamaño para transportar barriles desde el puerto occidental de Yanbu en los últimos días. Estos superpetroleros suelen tener una capacidad de carga de hasta dos millones de barriles a bordo. Un operador marítimo y dos armadores han trasladado a la agencia de noticias financieras estadounidenses sus sospechas de que el movimiento de la empresa será aún mayor, abriendo la puerta a que surjan más acuerdos en los próximos días.
El reino es el segundo mayor productor de petróleo del mundo después de EEUU y el primer exportador a nivel mundial. Sus barriles se antojan un colchón crucial en medio del nuevo contexto marcado por la tensión en Oriente Medio. Arabia Saudí se ha apresurado a desviar los suministros a través del famos oleoducto Este-Oeste hacia el Mar Rojo, ya que las exportaciones a través de Ormuz siguen prácticamente paralizadas por la guerra en Oriente Medio. Si se toma la cartografía de Arabia Saudí como un rectángulo vertical, en su lado derecho (este) está el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, y a su izquierda (oeste) Yanbu y las aguas del Mar Rojo.
La interrupción del tráfico por la crucial vía de Ormuz, que normalmente gestiona una quinta parte del suministro mundial, ha provocado que los precios del crudo se disparen por encima de los 100 dólares el barril más de una vez esta semana, mientras que las tarifas de los petroleros clave han alcanzado niveles récord. En las últimas horas, Irán ha intensificado los ataques contra buques y ya han llegado imágenes de petroleros ardiendo. El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ha prometido venganza y avanzó ayer que continuaran las hostilidades contra estos buques. Otro representante del régimen iraní ha hablado de llevar el petróleo hasta los 200 dólares.
Bahri afirma que sigue gestionando sus operaciones de acuerdo con los protocolos de seguridad y operativos establecidos, al tiempo que sigue de cerca la evolución de la situación en la región, y añade que no puede hacer comentarios sobre cuestiones comerciales, transmite a Bloomberg.
La citada flota de petroleros, que se extiende desde Singapur hasta el Mar Rojo, ya se dirige a Yanbu para recoger crudo saudí, según muestran los datos de seguimiento de buques. Esa flota contiene al menos 24 barcos, aunque no se conoce de inmediato quiénes son los fletadores de todos ellos. Bahri también fletó al menos cinco barcos antes de la guerra en Oriente Medio, y algunos de ellos también parecen dirigirse ahora a Yanbu.
Muchas de las reservas realizadas por Bahri se hicieron a 450 puntos Worldscale, la tarifa estándar del sector, lo que equivale a más de 450.000 dólares al día. Antes de la guerra, la tarifa de referencia del sector nunca había superado los 300.000 dólares al día. Como apunta el experto energético y columnista de Bloomberg Javier Blas, las tarifas anteriores a la guerra rondaban los 100.000 dólares por día.
El director de Aramco, el gigante petrolero estatal saudí, declaró esta semana que espera que el oleoducto Este-Oeste, que transporta barriles a lo largo de unos 1.200 kilómetros por todo el país esté funcionando a pleno rendimiento en cuestión de días, lo que supondría el aumento de la principal alternativa del reino a Ormuz.
El oleoducto tiene capacidad para transportar siete millones de barriles al día, aunque unos dos millones de barriles diarios de esa capacidad se destinarán a las refinerías de Arabia Saudí. Esto significa que el desvío hacia el Mar Rojo gestionará una gran parte, pero no la totalidad, de las exportaciones habituales del país.
Una ruta también muy peligrosa
Pese al esfuerzo de Riad, todo el mundo es consciente de que la nueva ruta conlleva sus propios peligros. Para entrar al Mar Rojo desde el sur, los petroleros deberán atravesar el estrecho de Bab al-Mandab, donde los buques han sido atacados en los últimos años por militantes hutíes yemeníes -patrocinados por el régimen de Teherán- y un enclave que sigue estando al alcance de algunos misiles iraníes.
En teoría, los barcos que cargan en el oeste de Arabia Saudí podrían navegar hacia el norte a través del Canal de Suez, pero eso agregaría semanas de tiempo de tránsito -y costes significativos- a sus viajes a Asia. “Dadas las perturbaciones en el Estrecho de Ormuz, no hay otra opción“, declara al Financial Times John Ollett, especialista en transporte de mercancías de la agencia de información de precios Argus. “No ha habido ataques hutíes en varios meses y Yanbu sigue siendo la única opción para las exportaciones de crudo”.
Matthew Wright, analista principal de carga en la plataforma de datos Kpler, agrega al FT que, después de que los hutíes detuvieran sus ataques el año pasado, los barcos comenzaron a viajar “poco a poco” a través del Mar Rojo, mientras que la oleada de ataques a petroleros esta semana sirve como “evidencia irrefutable… de que Irán puede y está atacando buques” alrededor del Estrecho de Ormuz.
