Fuente: El Economista
Las principales asociaciones europeas de distribuidores eléctricos han elevado el tono contra uno de los elementos más sensibles del nuevo paquete europeo de redes: la posibilidad de que una conexión a la red quede aceptada de forma tácita si el operador no responde dentro del plazo previsto. Para CEDEC, DSO Entity, E.DSO, Eurelectric y GEODE, ese mecanismo, si no incorpora salvaguardas claras, no es un problema meramente administrativo, sino un riesgo directo para la continuidad y la seguridad del suministro eléctrico.
En su declaración conjunta sobre el European Grids Package, las asociaciones advierten de que una aprobación automática por silencio puede comprometer la estabilidad de la red y afectar al servicio de los consumidores que ya están conectados. El argumento es que la red no puede absorber nuevas conexiones solo en función del calendario, sino de su capacidad real para integrarlas sin deteriorar las condiciones de operación del sistema.
El sector teme que, si Bruselas impone un esquema rígido en el que la falta de respuesta equivalga a un visto bueno, los operadores pierdan margen para bloquear o revisar conexiones que planteen problemas técnicos, de seguridad o de compatibilidad con la red existente. Y ahí es donde sitúan el mayor peligro: no tanto en la tramitación en sí, sino en el impacto que una conexión mal resuelta puede tener sobre la calidad del suministro, la fiabilidad del sistema y la protección de los usuarios ya conectados.
Las asociaciones recuerdan que los distribuidores son responsables de garantizar que la red funcione de forma segura y estable. Por eso reclaman que cualquier mecanismo de aprobación tácita incluya excepciones explícitas cuando existan dudas justificadas sobre la seguridad del sistema o incompatibilidades técnicas. A su juicio, sin esas salvaguardas, la Comisión corre el riesgo de convertir una medida pensada para agilizar trámites en una fuente adicional de vulnerabilidad para el sistema eléctrico europeo.
La preocupación del sector se extiende también a los plazos de conexión. El documento rechaza especialmente el límite de un mes previsto para algunos proyectos pequeños y pide homogeneizar los plazos en tres meses para todos los casos. La razón vuelve a ser la misma: una conexión, por reducida que parezca, puede exigir estudios adicionales, coordinación con otros operadores o comprobaciones sobre su impacto acumulado en la red. En un sistema cada vez más tensionado por la electrificación, forzar decisiones en tiempos demasiado cortos puede terminar trasladando el riesgo al suministro.
La advertencia cobra aún más peso por el contexto en el que se produce. Las redes de distribución son ya la columna vertebral del sistema eléctrico europeo: representan 10 de los 11 millones de kilómetros de red de la UE y tendrán que absorber en los próximos años el grueso de la electrificación de la economía. Sobre ellas recaerá la conexión de vehículos eléctricos, bombas de calor, generación renovable distribuida y nuevas cargas intensivas como los centros de datos.
Las asociaciones sostienen que esa presión creciente obliga a extremar las cautelas. Más de 250 millones de consumidores dependen de estas redes, que además deberán gestionar una demanda cada vez más compleja y expuesta a riesgos adicionales, desde episodios meteorológicos extremos hasta amenazas cibernéticas. El propio documento recuerda que el sector energético concentró el 15% de los incidentes de ciberseguridad reportados en 2024. En ese escenario, las distribuidoras consideran especialmente peligroso introducir mecanismos regulatorios que limiten su capacidad de reacción o reduzcan su margen técnico de control sobre las nuevas conexiones.
Aunque el sector valora que la Comisión Europea haya situado por fin las redes en el centro de la agenda energética, denuncia que el paquete sigue sin entender del todo la lógica de la distribución. Las asociaciones respaldan la simplificación de permisos y la revisión del marco europeo de infraestructuras, pero creen que Bruselas continúa priorizando la velocidad administrativa sobre la realidad física del sistema.
